Por Daniel Amézquita

Desde 2011, las acciones contra el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida se han enfocado en la erradicación definitiva de la pandemia para el año 2030: “Llegar a cero”.

Los avances propuestos con anterioridad se han alcanzado tempranamente, por tal motivo es que, según las estadísticas, las innovaciones médicas, los tratamientos más efectivos, las políticas públicas y la participación activa de las organizaciones civiles que concientizan a la población sobre el estigma y la discriminación, se han planteado la contención de esta epidemia. Para llegar al número cero de pacientes con VIH o SIDA se necesita la responsabilidad de todos los sectores que conformamos la sociedad.

Los orígenes del VIH se encuentran dentro de otras infecciones que atacan a diferentes especies y la exposición de ese virus en el ser humano ha trasmutado en esta condición que se convirtió en una epidemia en la década de los 80. Su desconocimiento y las patologías que causan la muerte la convirtió rápidamente en un tabú, creando un pánico social y causando que las personas contagiadas fueran violentadas en sus derechos elementales y civiles. Los descubrimientos que paulatinamente focalizaron el virus, su evolución y formas de contagio ayudaron al entendimiento y sensibilización social al respecto. Personas que habían sido víctimas indirectas del SIDA, quiero decir familiares y amigos, se organizaron y crearon asociaciones civiles para desestigmatizar y erradicar los prejuicios y estereotipos en torno de este padecimiento.

EL VIH/SIDA se encuentra en todos los estratos sociales, razas, creencias y orientaciones sexuales, es un virus que se trasmite a través del contacto entre fluidos, puede ser sexual, por contaminación de agujas hipodérmicas, transfusiones sanguíneas no controladas, la exposición de una herida a una sustancia contaminada o perinatal, que es la transmisión de la enfermedad de una madre a su hijo no nato. Para disminuir los riesgos de contagio, las acciones de todas y todos radican en divulgar la información, la prevención, la protección y la profilaxis de emergencia. Para lograr una efectiva desmitificación del SIDA debemos informarnos sobre sus consecuencias, sobre una sexualidad responsable y saludable, sobre cómo utilizar condones tanto masculino y femenino y las posibilidades de contagio y cómo actuar rápidamente para reducir sus estragos.

El SIDA ha afectado en todos los ámbitos humanos, es algo a lo que estamos expuestas y expuestos, la situación de las personas contagiadas, a pesar de que los nuevos tratamientos han mejorado sus condiciones de vida, es vulnerabilidad que acorta su tiempo de existencia. Muchas personas de los medios artístico, deportivo, político e intelectual sucumbieron a esta epidemia, algunas y algunos se convirtieron en activistas para la prevención del SIDA, nadie está a salvo de esta amenaza a la salud. Valoremos nuestras vidas y reflexionemos sobre nuestra sexualidad y el modo responsable de ejercerla, con quien queramos, como queramos y cuando queramos, así como exigir las medidas de precaución necesarias en nuestros cuidados médicos e higiene. Que un momento de irresponsabilidad, descuido o intransigencia no valga la vida entera.