La sequía extrema que afecta al estado ha causado una disminución del 50% en el hato ganadero, informó Gerardo Salas Díaz, presidente del Consejo Estatal Agroalimentario. El representante del sector enfatizó la gravedad de la situación, indicando que la falta de agua y alimentos está impactando gravemente a los ganaderos en el campo. Aunque se están desarrollando planes de apoyo con el gobierno estatal, estos esfuerzos resultan insuficientes para mitigar los efectos devastadores de la sequía.

«Es imprescindible intensificar las acciones en la captación de agua, incluyendo bordos, embalses y presas, para asegurar el abastecimiento hídrico necesario para el ganado», señaló Salas. «La sequía ha provocado una crisis sin precedentes en el estado, con una reducción del 50% en el hato ganadero, lo que constituye una situación alarmante para el sector».

Salas también mencionó que los cultivos están empezando a sentir los efectos de la sequía, con la presa Calles operando a niveles críticamente bajos, situación que podría restringir el acceso al agua para riego en las parcelas.

De acuerdo con las proyecciones de la Conagua, se espera que este año las precipitaciones mejoren respecto al año anterior, anticipando un ciclo de lluvias por encima del promedio durante los meses de julio, agosto y septiembre. No obstante, Salas advirtió que la recuperación del hato ganadero representará un desafío significativo y requerirá de un plan integral de repoblamiento, en colaboración con el gobierno estatal.

En relación al precio promedio por animal, mencionó que este oscila entre 25,000 y 40,000 pesos, dependiendo de la calidad y genética del ganado, lo que subraya el impacto económico que la crisis está teniendo en los ganaderos de la región.

Esto pone de manifiesto la urgente necesidad de implementar medidas efectivas para atenuar los efectos de la sequía y asegurar la supervivencia del sector ganadero en la entidad.