La nobleza de los aguascalentenses y los distractores que han adoptado han hecho que no deje de ocupar los primeros lugares en el país en cuanto a robos a transeúntes y negocios, así como en extorsiones, lo que deja ver que aparte de pretender tener policías mejor preparados y dispuestos a hacer rondines de vigilancia, también se requiere del autocuidado por parte de la ciudadanía.

Así lo manifestó el presidente de la Confederación de Colegios y Asociaciones de Abogados de México (Concaam), Sergio Delfino Vargas, quien refirió que de acuerdo con la organización Observatorio Nacional Ciudadano, esta entidad ocupa el quinto sitio donde se cometen los delitos antes citados; los primeros cuatro son Ciudad de México, Quintana Roo, Baja California y Estado de México.

En reiteradas ocasiones se ha hecho referencia a una de las características de los aguascalentenses, como es el exceso de confianza pero también los casos de presunción, pues dejan a la vista los artículos ostentosos, dejando la tentación al delincuente.

Lo mismo sucede con las extorsiones, pues campañas se han realizado con la intención de que la población se mantenga atenta y no caiga en esas llamadas telefónicas de desconocidos que buscan hacerse de dinero fácil al encontrar incautos, “se ha dicho de manera reiterada, que ante una voz desconocida que pretenda sacar información personal o familiar, ya sea de manera amable o violenta, lo mejor es colgar y ponerse en contacto con sus familiares, así como con la policía, si se considera necesario”.

Pero también está claro de que los cuerpos policiacos dejan de hacer su labor, pues cuando se les requiere tardan demasiado en llegar al lugar donde se les solicita con urgencia; por decir, cuando ocurren robos o se denuncia a las personas sospechosas, no se les observa, lo que quiere decir que no hay elementos patrullando como debieran, “tal vez andan en la patrulla, pero sólo justificando el horario y gastando gasolina, pero no vigilando ni en alerta por si se les requiere”.

En cuanto al robo a negocios, esta entidad ocupa el tercer lugar, lo que deja desprotegidos a los empresarios del ramo, que aunque han invertido en mecanismos de protección para sus locales, su mercancía, su personal y para ellos mismos, poco les resulta, pues a pesar de la pandemia o debido a ella, han sido afectados por la delincuencia.