Guillermo Leal
Agencia Reforma

MADRID, España.- Ginés Marín abrió la Puerta Grande de Las Ventas al desorejar al sexto en la tarde que era de Morante de la Puebla, quien no quedó a deber cortando una oreja.
Emocionante fue el cierre de la Feria de Otoño en la capital española con esa merecida salida en hombros de Marín, quien cuajó una gran faena a un soberbio toro de Alcurrucén, ganadería que envió tres importantes toros.
Muletazos profundos de solera pura que disfrutó el público que abarrotó la plaza con su aforo reducido.
Ginés Marín en su primero logró un quite por chicuelinas excepcional en el tercero toro, respuesta a un quite del propio Morante. Luego, ya con la muleta el astado, se vino a menos y sin embargo el público le hizo salir al tercio.
Concierto de bien torear con el capote dio Morante de la Puebla en su primero.
Luego con la muleta el inicio de su faena fue rotundo. Toreo por alto y rematado por bajo que emocionó a todos los aficionados.
Era el del diestro De la Puebla un toreo personal con valor, pasándose muy cerca al toro, templando en sus muletazos y con la determinación que mató al astado consiguió la primera oreja de la tarde.
En cuanto salió su segundo se esfumó la posibilidad de la Puerta Grande porque el toro fue manso, se defendió y con ese tipo de astados es muy complicado cumplir las expectativas del público.
Intentó, sin embargo, el sevillano que al final tuvo que abreviar.
Fortísimo revolcón al iniciar su faena de muleta se llevó López Simón que se levantó para lograr algunos muletazos de mérito con un astado que no fue fácil. Tras su estocada le hicieron salir al tercio.

En su segundo poco pudo hacer.