Rolando Herrera
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Desde su conformación en 2010, tras la muerte de Ignacio Coronel Villarreal, “Nacho Coronel”, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha basado, primero su sobrevivencia y luego su expansión, en un gran poder de fuego.
Esta capacidad los ha llevado a realizar acciones que ninguna otra organización criminal había logrado, como fue, en mayo de 2015, derribar un helicóptero de la Fuerza Aérea Mexicana al impactarlo con cohetes RPG-29 de fabricación rusa.
Con esa acción, el cártel consiguió frustrar un operativo que se había puesto en marcha para detener a su líder, Nemesio Oseguera, el “Mencho”, en el municipio de Villa Purificación, Jalisco.
Los sicarios del capo atacaron la aeronave cuando realizaba un vuelo estacionario. Primero dispararon fusiles de asalto contra los militares que descendieron a rapel y después impactaron con cohetes la aeronave precipitándola a tierra.
Otra acción en la que han ido más allá de lo que han hecho otros grupos criminales, fue la instalación de talleres clandestinos para fabricar fusiles de asalto tipo AR-15, que son los más utilizados por los miembros del crimen organizado.
En estos talleres lograron fabricar al menos 100 rifles de este tipo, con lo que abastecieron parte de su demanda y así evitaron el largo camino que la mayor parte de este tipo de armamento realiza desde Estados Unidos.
En octubre de 2014, agentes de la Fiscalía General de Justicia de Jalisco aseguraron dos fincas en las que se fabricaban las armas, en ellas había equipo sofisticado tanto de maquinaria como de software.
Las acciones que el CJNG ha llevado a cabo, la última de ellas el atentado registrado ayer contra el Jefe de la Policía de la Ciudad de México, Omar García Harfuch, han contribuido para que México sea incluido dentro de los países que registran conflictos armados en su territorio.
De acuerdo con el Proyecto de Estado de Derecho en Conflictos Armados (RULAC por sus siglas en inglés), de la Academia de Derecho Internacional Humanitario de Ginebra, Suiza, el CJNG y el de Sinaloa son grupos que poseen un alto poder de fuego y una gran capacidad de organización.
“A pesar de la escasez de información sobre su estructura interna, varios factores llevan a la conclusión de que el cártel cumple con los requisitos de la organización, como la capacidad de comprar y fabricar armas. Por ejemplo, las autoridades mexicanas descubrieron una instalación clandestina de fabricación de AR-15 en Guadalajara”, indica el informe del RULAC.
El CJNG nació en 2010 al desmembrase la organización que encabezaba Nacho Coronel, uno de los grande capos del Cártel de Sinaloa, que fue abatido por el Ejército en julio de ese año.
Primero enfrentó a la otra facción del grupo de Coronel que se autodefinió como “La Resistencia” y tras apoderarse del control territorial en Jalisco y parte de Michoacán, comenzó a expandirse a sangre y fuego a otros estados del bajío, del centro del país e incluso hacia la zona del Golfo, en donde tuvo cruentos enfrentamientos con Los Zetas.
El jueves, el Secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, informó de los distintos cárteles que operan en el Valle de México, y dijo que el CJNG tenía presencia en al menos 11 municipios del Estado de México.
Ayer, al ejecutar un minucioso plan de ataque, demostró que también está en la Ciudad de México y con la fuerza suficiente para atentar contra el Jefe de la Policía.