Por Rubén Torres Cruz

La prohibición de venta de productos chatarra a menores de edad como sucedió recientemente en Oaxaca, sería devastador para los abarroteros locales en caso de que la misma medida fuera discutida y aprobada  por el Congreso. Antonio Hernández Esparza, detalló que considerando las afectaciones económicas que han enfrentando a consecuencia de la pandemia de Covid-19, la limitación de productos como papitas y refrescos podría ser el fin de una importante cantidad de pequeños negocios.

Con la finalidad de evitar contrarrestar problemas de salud asociados por el consumo en exceso de productos chatarra, autoridades del estado de Oaxaca avalaron la prohibición de los mismos en menores de edad, lo que significaría una pérdida económica por el orden de los 100 millones de pesos al día. Algo similar sucedería para el caso de Aguascalientes, en caso de que se aprobara alguna reforma que prohibiera la venta de alimentos nada saludables. El líder de los abarroteros, precisó que muchos de los negocios prácticamente sobreviven gracias a la venta de frituras y refrescos, al ser los productos más comunes  y fáciles de comercializar, a diferencia de las bebidas alcohólicas de las cuales se requiere de un permiso especial para poder ofrecerlas. En consecuencia, agregó que el limitar la venta de productos a menores de edad, sería tal vez el último clavo para los abarroteros quienes constantemente enfrentan competencia desleal a consecuencia de la apertura indiscriminada de tiendas de conveniencia.

“El problema de obesidad no se va a terminar con la prohibición de los productos como refrescos y papas fritas, se requiere de una alimentación sana fomentada desde los hogares. Lamentablemente  siempre van contra nosotros, encareciendo productos como ha sucedido  por ejemplo con los cigarros” expresó.