Renata Tarragona
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-La extinción de apoyos para la administración de riesgos y aseguramiento agrícola está dejando al campo en el abandono, advierten expertos.
La razón, explican, es que los productores no cuentan con el soporte económico para lidiar con catástrofes naturales y mantener su rentabilidad.
De acuerdo con la Confederación Nacional de Productores Agrícolas de Maíz de México (CNPAMM), en los últimos tres ciclos productivos se ha reportado un abandono de 5 por ciento de la actividad agropecuaria, sobre todo en la región norte del País.
Fue en 2019 cuando dejaron de asignarle recursos al programa Agroasemex, enfocado a proteger el patrimonio y la capacidad productiva del sector rural ante eventos climatológicos. Por eso Hacienda acordó suprimirlo en el Proyecto del Presupuesto de Egresos 2022.
“El desprecio del Gobierno por el sector agropecuario nos lleva a la dependencia, nos tomará décadas recuperar el nivel de productividad de hace tres años.
“La alternativa más viable y más fácil (ante los impactos de los cambios climatológicos) es el abandono o cambio de actividad; los productores se dedican a otras cosas o migran a otras ciudades o a Estados Unidos”, destacó Juan Pablo Rojas, presidente de la CNPAMM.
Para el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), eliminar de tajo los programas de subsidio a la prima del seguro agropecuario es desestimar los efectos del cambio climático en el agro.
La Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA), que dirige Álvaro López, dijo que los recortes al campo de hasta 40 por ciento en el actual sexenio han dejado totalmente indefensos a los productores.
Alertó que las metas de soberanía y autosuficiencia alimentaria no se acompañan de un programa que las impulse, lo cual convierte a México en un productor netamente importador de granos y oleaginosas, además para este año la producción nacional de granos se verá comprometida con una reducción estimada del 30 por ciento.
Las tres organizaciones enfatizaron la falta de cultura de aseguramiento en el campo, pues el 95 por ciento de los productores no están asegurados con instancias particulares ni con las públicas por no enfrentar burocracia y trabas para hacer efectivas las primas.