Héctor Contreras 
Agencia Reforma

Guadalajara, México.- El problema que afrontan las Comisarías en Jalisco y en el resto del País tienen muchos factores, uno de ellos es el abandono en que mantiene la Federación a las Comisarías locales.

Esta es la opinión de Daniel Gómez-Tagle, especialista en seguridad pública y derechos humanos, quien lleva años de análisis de la mortandad policial en México y ha detectado coincidencias problemáticas en corporaciones del País.

«Lo primero que tenemos que hablar es el abandono que hay, institucional, a nivel federal hacia las Policías locales, porque el problema que vive El Salto también lo está viviendo Irapuato; La Paz, Baja California», expuso Gómez-Tagle.

Desde la Federación se generan modelos de actuación, equipamientos que se deben comprar y demás políticas públicas que ignoran la realidad en lo local, expuso.

«El problema es que, aunque el Estado quisiera cambiar las formas, está atado al modelo federal y ese modelo ignora lo que es la realidad local», dijo.

«La Federación clasifica cuáles son los protocolos y los modelos de actuación de la Policía en todo el País, y eso incluye el equipamiento que deben comprar».

Grupo REFORMA ha publicado que en la Ley de la Guardia Nacional quedó establecido que se realizaría un fortalecimiento técnico, operativo y financiero de las instituciones de seguridad en entidades y municipios, lo que no ha ocurrido.

Gómez-Tagle expuso también que las Comisarías necesitan mandos que, además de tener una trayectoria policial, tengan conocimiento en materia de administración pública, para gestionar los recursos que se requieren en calle.

«¿Cuáles son las necesidades reales en la calle? Al policía le damos la obligación de disminuir los delitos, por ejemplo, el homicidio, que es el más violento, pero no se define cuáles son los requisitos técnicos para poder cumplir con ello», agregó.

Finalmente, tras el homicidio de los cuatro policías de El Salto el miércoles, suman 16 agentes asesinados este 2022, no obstante, la tendencia es a la baja desde hace un par de años, por lo que falta analizar a qué se debe.

Una de las hipótesis de Gómez-Tagle apunta a que los uniformados actúan menos ante el riesgo que les representa.