RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

El lunes pasado se cumplió un año del triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador y eso fue motivo para que el presidente, fiel a su manera de actuar, celebrara en grande la fecha en el sitio predilecto y que ha sido escenario de sus manifestaciones a lo largo de 18 años: El Zócalo de la Ciudad de México, lugar en el que hace algunos años fue el marco en donde el 21 de noviembre de 2006, se autonombró presidente legítimo y, ahí mismo, nombró a su “gabinete legítimo” ante una multitud que lo aclamaba y al mismo tiempo repudiaba lo que consideraban un flagrante fraude electoral que llevó a la presidencia de la república a un espurio Felipe Calderón Hinojosa, y es que los resultados de la votación final se prestaban para dudar de la limpieza en la actuación del entonces Instituto Federal Electoral en la contabilidad final, pues Felipe Calderón apareció como ganador con el 36.8% de la votación mientras que López Obrador ocupaba el segundo lugar con el 34.6% de los votos, o sea que Felipe Calderón ganaba la presidencia con apenas el 2.2 % de diferencia, lo que representaba un final de fotografía que a una inmensa mayoría de mexicanos le generaba dudas sobre un triunfo legítimo de Felipe Calderón. La historia se volvía a repetir en una elección presidencial, pues ya en el año de 1988, Carlos Salinas de Gortari había obtenido el triunfo sobre Cuauhtémoc Cárdenas en una elección muy cuestionada, en donde el operador principal para el triunfo de Salinas fue el actual director de la Comisión Federal de Electricidad  (C.F.F.E.) Manuel Bartlett Díaz, que en el sexenio de Miguel de la Madrid fungió como secretario de Gobernación. En esa época las elecciones las organizaba la Segob y por ello Bartlett tenía la sartén por el mango y podía maniobrar para inclinar la balanza de acuerdo a las conveniencias del partido en el poder, en este caso la patraña fue la “caída del sistema” por algunas horas, la noche del 6 de julio de 1988. Esa noche el hijo del Gral. Lázaro Cárdenas fue despojado vilmente de un triunfo legítimo, por ello, cuando el actual presidente López Obrador nombró a Bartlett en la C.F.E., Cuauhtémoc no aceptó cargo o designación alguna en su gabinete. Algunos lo ubicaban como Embajador de México en España.

Del “Gabinete legítimo” presentado por López Obrador en el 2006, actualmente muy pocos fueron ratificados ya en la victoria verdadera: Cuando López Obrador se autonombró presidente legítimo José Agustín Ortiz Pinchetti fue designado simbólicamente en aquel año como el representante de Gobernación, actualmente es el  titular de la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales. Claudia Sheinbaum en el 2006 fue designada como secretaria de Patrimonio Nacional, hoy es la jefa de Gobierno de la CDMX. Raquel Sosa fue en 2006 fue designada para Educación, actualmente será quien administre el Sistema de 100 universidades públicas “Benito Juárez”; Mario Di Costanzo en 2006 fue designado para  Hacienda, en la actualidad Di Costanzo ya no fue tomado en cuenta por López Obrador debido a que en el año de 2012 aceptó la invitación del gobierno priista y ocupó el cargo de titular de la Condusef; Martha Pérez Bejarano a quien López Obrador designó para Desarrollo Social en su gabinete legítimo del 2006, falleció en marzo del 2017; Luis Linares que en el 2006 fue nombrado para  Economía, hoy es titular de la Comisión Reguladora de Energía. Como se podrá ver, López Obrador les cumplió casi a todos y llevó a su gabinete a quienes se mantuvieron leales a su proyecto. Desde luego que también incorporó a gente que no había participado con él y que desde otras trincheras políticas lucharon por proyectos partidistas opuestos, sin embargo en el momento oportuno defeccionaron a los colores que antes defendían para dar el brinco en el momento oportuno hacia el movimiento político de AMLO y así vimos la tremenda desbandada principalmente de ex militantes del partido tricolor, que sin el mínimo pudor optaron por la opción política que ofrecía un futuro promisorio para ellos. Hoy en MORENA vemos una numerosa afiliación priista que sin recato se manifiestan fieles lopezobradoristas. Es tal la influencia de López Obrador en su ex partido, que se menciona que él es quien está influyendo de manera subrepticia en la designación del nuevo dirigente nacional tricolor en la persona de Alejandro Moreno, gobernador de Campeche, que será designado a la vieja usanza priista como dirigente nacional, pues está visto que los priistas no cambian ni con todo y que han tocado fondo, las viejas tácticas antidemocráticas en su interior persisten.

Andrés Manuel López Obrador celebró con todo su triunfo electoral de hace un año, luego de 18 años de lucha incesante en que recorrió todo el país gastando suela, visitando todos los estados y municipios llevando su mensaje de nación. López Obrador nunca fue doblegado en su afán de alcanzar la presidencia. Hoy deberá demostrar a la nación que no sólo era llegar sino que deberá cumplir con todas las promesas hechas y que no todo se arregla repartiendo dinero, la grandeza nacional es un tema ineludible, si así lo considera López Obrador tendrá resuelta su relación con la Patria.