Cuando todavía no se baja el telón de las elecciones que tuvieron lugar el domingo pasado, en el Partido Acción Nacional (PAN) hay movimientos con miras a lo que estará en competencia para 2022, nada menos que la gubernatura del estado, por lo que a finales de este año se conocerá con precisión las cartas que presentará y con lo que busca retener la principal silla de Aguascalientes.

De quienes se mencionan con más insistencia están la alcaldesa titular de la capital y actual diputada federal electa María Teresa Jiménez, que en varias ocasiones ha manifestado su interés en participar, de igual manera se encuentra la senadora Marta Márquez, que ha sabido aprovechar el pódium de la Cámara Alta para demostrar que tiene capacidad para asumir ese tipo de responsabilidades.

Entre ambas ha crecido los últimos meses una animadversión debido a las denuncias que ha hecho Márquez sobre actos que ha llevado a cabo Jiménez que podría significar un deterioro financiero para el municipio, lo que ha tenido resonancia nacional debido a que lo ha hecho en sesiones del Senado.

Aunque son compañeras de partido tratándose de alcanzar un cargo de esa naturaleza no se para en mientes, por lo que seguramente en lo que resta del año saldrán chispas, sin dejar de lado que Jiménez se ha abstenido se responder los señalamientos de la legisladora en funciones, tal vez como estrategia para no entrar en un “toma y daca” que a final de cuentas deja más magulladuras que resultados.

En lo inmediato María Teresa Jiménez proyecta regresar a su cargo de presidenta municipal, aunque será sólo por unas semanas ya que deberá rendir protesta como diputada federal el uno de septiembre, de manera que nuevamente habrá una alcaldesa interina que se encargue de entregar los bártulos el 15 de octubre. No debe extrañar que actúe de esta manera ya que así ha sido su carrera política, primero dejó a medias la diputación federal para convertirse en alcaldesa y ahora deja el cargo de alcaldesa para volver a la Cámara de Diputados, de donde espera salir a más tardar en febrero de 2022 para convertirse en candidata a la gubernatura.

Por su parte Marta Márquez se ha mantenido en el Senado desde 2018 y de acuerdo a como vengan los acontecimientos podría pedir licencia antes de que finalice este año y estar en condiciones de competir en la elección interna del partido.

En estas condiciones podría darse un choque de trenes entre ambas cámaras federales, porque está claro que el actual dirigente nacional del PAN, Marko Cortés, apoya a Jiménez, como lo demostró al colocarla en el primer lugar de las “plurinominales” en los comicios del pasado 6 de junio, mientras Márquez goza de buen cartel en la bancada del Senado y aún de otras fracciones políticas.

Por ahora son las figuras más visibles dentro del panismo para la gubernatura, sin descartar que surja un “caballo negro”, que podría ser un ex senador o un funcionario de la actual administración estatal, lo que dependerá de cómo vengan los acontecimientos.

LOS DEMÁS

Es hasta cierto punto cáustico que mientras Acción Nacional tiene varias cartas para jugar, el resto de los partidos lo harían con lo que encuentren a la mano, en el armario, o con candidatos prestados o adquiridos en el tenderete del barrio, porque la cuestión está en hacer presencia para no perder las canonjías económicas que tan generosamente entrega cada mes el Instituto Estatal Electoral.

El otrora partido invencible, el Revolucionario Institucional, tienen muy poco tiempo para -una vez más- reorganizarse, de buscar la oportunidad de replantear qué es lo que pretende ser a corto, mediano y largo plazo, o si ya le gustó el papel presencial en los procesos electorales, con lo que asegura un lugar en el cabús, al lado de varios apocados.

Los morenistas podrían echar mano del llamado “superdelegado”, aunque se desconoce si le alcanzará en este poco tiempo para convertirse en una figura política, teniendo en cuenta que el corto tiempo que estuvo al frente del partido fue entre un golpeteo constante de sus malquerientes y ahora en su cargo en Bienestar sigue habiendo raspones. Quien podría salvar la situación es Nora Ruvalcaba, sin duda la política más experimentada y que aún cuando ya fue candidata a la gubernatura las condiciones actuales le favorecen, lo que podría ayudar a su partido al tener una carta fuerte y que además es bien vista en las filas magisteriales.

Los ex convergistas tienen como su elemento más importante a Gabriel Arellano, que recién quedó en los últimos lugares de la contienda municipal, lo que no obsta para que continúe soñando con ser el abanderado, lo que de alcanzar sería la segunda ocasión que lo haga, luego que en 2010 estuvo como “independiente”. Tiene el tiempo necesario para analizar si le conviene lanzarse a esta nueva aventura, que de ser así tendría que contratar a estrategas que le ayuden a resolver los problemas que se presentan antes y durante el proceso.

Si no se engolosina Fuerza por México podría hacer un papel decoroso, todo dependerá del candidato que presente, de lo cual está descartado el ingeniero Luis Armando Reynoso, ya que de acuerdo a la Constitución Política local quien ocupó ese cargo ya no puede aspirar, pero podría contar con su asesoría y buscar alguna figura entre los ciudadanos que le asegure un buen lugar, inclusive si es alguien conocido, con buen cartel, podría ser un competidor de primer nivel.

Los demás partidos sólo pueden aspirar a seguir en su papel de camareros, que tan bien les ajusta y desde el cual podrán conseguir nuevas posiciones y lo más importante, la supervivencia en el coliseo político.

MUY APETECIDOS

Además de ser el centro permanente de las miradas, el presidente o presidenta municipal es la figura más importante en el pueblo, por lo que son demasiados los que anhelan llegar a esos cargos, e inclusive, ahora con eso de la reelección (¿dónde quedó el apotegma maderista?) pueden seguirse de largo, verbigracia Jesús María.

De acuerdo con el último “corte”, publicado por El Heraldo el pasado 22 de marzo, la actual presidenta municipal tiene un sueldo mensual de 70,000 pesos; el de Cosío de 88,788 pesos; el de Calvillo, 101,621 pesos; El Llano 66,742 pesos; Tepezalá 55,068 pesos; Jesús María 120,000 pesos; San Francisco de los Romo 99,320 pesos; Pabellón de Arteaga 54,519 pesos; Asientos 119,000 pesos; Rincón de Romos no especifica en el tabulador 2021 si recibe 39,000 quincenales o mensuales; Aguascalientes 73,736 pesos.

En función que no existe un ingreso único para los 11 ayuntamientos, cada cabildo impone el que cree conveniente, pero no se crea que sólo el alcalde sale beneficiado sino que los regidores y síndicos también se aprueban su propio salario, de manera que en el “tira-tira” todos salen ganando.

Lo más extraño es la disparidad que hay, porque mientras en San José de Gracia son 9,552 habitantes, la titular recibe 70,000 pesos, mientras que en Aguascalientes, con 948,990 habitantes, el sueldo de la alcaldesa es de 72,736 pesos, o en Asientos, con poco más de 50,000 habitantes el ingreso del alcalde es de 119,000 pesos.

Tal vez sea necesaria una reforma constitucional, que establezcan tabuladores para estos cargos, con un mínimo y un máximo y que vayan concatenados al número de habitantes de cada lugar, lo que acabaría con esa forma un tanto extraña de acordar el ingreso de los cuerpos edilicios.

Hacerlo no será fácil en virtud que el Congreso del Estado encontraría resistencia de los ayuntamientos, que pueden invocar la autonomía, pero no es adecuado administrar un municipio con sueldos que salen de toda proporción, de acuerdo a la tabla media salarial de los habitantes, en que la mayoría no rebasa los cuatro o cinco ingresos mínimos.

En octubre inicia una nueva Legislatura y también lo hacen los once alcaldes o alcaldesas, por lo que desde ahora se pueden llegar a los acuerdos necesarios y poner en práctica ese enorme deseo de servir, no de servirse, que tanto pregonaron todos en las campañas. Ya se verá hasta dónde les alcanza la rectitud y modestia a que se comprometieron.