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A tiempo

Salvador Rodríguez López

Cuando el gobernador Martín Orozco decidió que Aguascalientes no participaría en el recién creado Instituto Nacional de Salud para el Bienestar (Insabi), fue criticado por los recaderos de la administración federal al considerar que iba en contra de la corriente, ya que la Federación tenía la capacidad operativa para atender las necesidades que hubiera en el país, pero no hubo marcha atrás y hoy se puede afirmar, con toda certeza, que fue una medida atinada.

El faltante crónico de fármacos que requieren los niños enfermos de cáncer es el mejor ejemplo de que fue un error haber eliminado el Seguro Popular sin tener antes algo mejor, por lo que miles de familias dejaron de recibir la atención que tenían programada, ya que las reglas cambiaron de un día para otro. A partir de esta administración, los medicamentos que demanda el sector público se adquieren de manera concentrada y de ahí se distribuyen a las instituciones de salud de la República, sin embargo haber roto la cadena de compras que había, bajo el supuesto que así se eliminaba la corrupción, provocó que hubiera retrasos en el arribo desde el extranjero y empezaran los faltantes en hospitales y centros de salud.

Orozco Sandoval rechazó adherir el sistema de salud estatal al Insabi, al percibir que no había confianza de que el nuevo organismo tuviera la capacidad inmediata para hacerse cargo de la demanda nacional, por lo que la operación aquí siguió sin cambios, lo que aún cuando representa un gasto mayor en algunos aspectos, en lo general ha sido lo mejor.

Mientras que en casi todo el país suben de tono los reclamos de los padres de niños con cáncer, en Aguascalientes se les atiende sin problema, manifestó el titular del Instituto de Servicios Salud del Estado (ISSEA), Ángel Piza Jiménez, al citar que “no hemos tenido mayores problemas. La compra de medicamentos para personas con cáncer está garantizada de momento. Ninguna persona se ha quedado sin su tratamiento y lo pueden observar al no tener inconformidades de ninguna parte. El no estar adheridos al Insabi ha sido una buena decisión, definitivamente”.

Al no estar afiliados al Insabi, Aguascalientes no ha recibido ningún lote para atender esa y otras enfermedades, lo que no obsta para que en los hospitales y centros de salud que dependen del Gobierno Estatal se tenga el suficiente suministro a través de compras locales, lo que permite tener a la entidad libre de protestas.

Al haber una relación directa con los proveedores se asegura que no exista problema alguno, por lo que con toda antelación se hacen los pedidos, incluso cuando alguna medicina tiene mayor demanda de inmediato se solicita la ampliación de lo ordenado con lo que se certifica que exista siempre en estantes.

Lo contrario sucede en otras partes, es el caso de Puebla, en donde el gobernador del estado determinó el uso de dos mil millones de pesos para hacer compras locales, pese a que están afiliados al Insabi, con lo que evitó las dificultades que se registran en otras partes, principalmente en la capital del país, lugar en que los padres de familia han bloqueado los accesos al aeropuerto internacional, como una manera de forzar para que a la mayor brevedad se solucione este problema que tiene en grave peligro a sus hijos, al dejar de recibir las dosis que requieren o que éstas sean de manera parcial.

RETOMAR EL CAMINO

Dicen que sólo quien lo vive puede decir lo que se siente y esto es precisamente lo que expresa el director del Instituto Tecnológico de El Llano, Ernesto Lugo Ledesma, al deplorar que 75 alumnos no pudieran llevar a cabo sus estudios en línea, por lo que al reanudarse las clases presenciales tendrán que reiniciar o reponer el tiempo perdido.

Casi todo el segundo semestre del año lectivo 2019-2020 y el primero del 2020-2021 se dificultaron seguir las materias, debido fundamentalmente a que radican en comunidades donde no llega la señal de internet, por lo que durante toda la pandemia se mantuvieron apartados.

Es un problema que para algunos no tendría mayor trascendencia, pero para quienes cursan una carrera es un retraso en sus planes de estudios y de vida, porque no va a ser fácil ponerse al día en cuestión de semanas, de ahí que es casi seguro que deban volver a cursar el semestre que quedó trunco, aunque habrá quien o quienes “macheteándole” sí logren salir adelante.

Es incuestionable que la amargamente famosa pandemia dejará huellas profundas en toda esta generación, sea por la pérdida de un ser querido o por haber estado encamado y al salir del hospital resiente secuelas, pero en niños, adolescentes y jóvenes que cursan algún grado de estudio marca su vida. En el caso de los 75 alumnos del Tecnológico de El Llano que se vieron obligados a suspender sus estudios. Es calamitoso, porque ahora se enfrentan a una situación que no tenían prevista, sin embargo tienen que hacerlo como única vía de alcanzar las metas que se han propuesto.

Lugo Ledesma explicó que en este tiempo se tuvo contacto, persona a persona, con unos 300 estudiantes, al haber preocupación porque dejaron de reportarse a sus clases en línea, ofreciéndoles varias opciones para que continuaran su preparación, no obstante fue difícil hacerlo para varios de ellos debido a las condiciones económicas a que fueron sumidos, gracias a la emergencia sanitaria, ya que algunos trabajaban para costear sus estudios y quedaron cesantes, otros tuvieron la pérdida de quien era cabeza de familia y tuvieron que asumir esta responsabilidad y hubo quienes emigraron a Estados Unidos, pero también se encontró con quienes no tenían internet en sus comunidades y no había recursos para ir a otro lugar y poder seguir los estudios, pero de manera general exteriorizaron que están dispuestos a volver cuando se restablezcan las clases presenciales, lo que prácticamente será en agosto, con el inicio del ciclo 2021-2022.

Se tiene previsto que habrá una modalidad mixta, esto es, que algunas materias se ofrezcan de manera virtual y otras presenciales, principalmente las que se refieren a prácticas y laboratorios, que por lógica tiene que ser directamente.

Se tienen pláticas con ellos para que tengan presente que la única vía que hay para crecer y superarse formativa y económicamente, es estudiar una carrera profesional, por lo que todos sin excepción deben seguir adelante en su propósito y en lo cual la dirección del Tecnológico está muy interesada de que tengan todas las opciones posibles, además que está demostrado que ésta es una de las mejores instituciones del ramo que hay en la región, por lo que al concluir sus estudios tienen oportunidad de colocarse en alguna de las factorías.

MENOS RUTAS

Allá, por el año de 2020, había un servicio de traslado urbano que se otorgaba con 695 autobuses y 50 rutas, considerándose insuficientes para una zona metropolitana que crecía cada año, sin embargo los agrupados en la desaparecida Alianza de Transportistas Urbanos y Suburbanos de Aguascalientes (ATUSA) se hacían los que no escuchaban y por largo tiempo mantuvieron ese número. La actual administración estatal se adelantó a la imposición lopezobradorista al borrar del mapa a ATUSA, supliéndose con el “Yo Voy”, que supuestamente sería moderno, eficiente y ante todo puntual en el arribo a los paraderos. Lo que se tiene ahora son 439 unidades y 43 rutas y una constante creación de fraccionamientos, tanto en la ciudad capital como en Jesús María y San Francisco de los Romo, por lo que en su momento los nuevos residentes demandarán este servicio y por ende deberán ampliarse las rutas, con lo que crecerán los problemas para los usuarios en general, que si hoy tienen que soportar entre 20 y 30 minutos para que arribe la unidad que esperan, será cuestión que tengan la paciencia de Job, porque esto se pondrá más difícil. Lo que sí han hecho muy bien en la oficina de Movilidad es emitir declaraciones de que todo avanza intachablemente, pero los funcionarios deberían salir a ensuciarse los zapatos y acudir a uno de los paraderos, esperar a que llegue el camión y abordarlo, pero que se den cuenta que una cosa es la teoría y otra la realidad que viven todos los días más de 300 mil aguascalentenses, esto es, el 20% de la población total del estado.