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A su tiempo

Cada vez son más las voces que se unen para exigir el regreso a clases presenciales, con el argumento que el largo período de encierro puede perjudicar el estado emocional de los estudiantes, sin embargo los médicos recomiendan no hacerlo, al considerar que se pondría en riesgo la salud de toda la población escolar.

Son posiciones que la autoridad respectiva debe sopesar y aplicar lo que mejor convenga, pensando siempre en el bienestar de niños y jóvenes, que de su parte ya quisieran estar en su escuela y asumiendo el compromiso que sabrán acogerse a las normas sanitarias, sin embargo, la experiencia establece que sólo con una vigilancia casi personal será posible que lo hagan porque por una actitud inveterada hacen lo contrario a lo que les piden sus mayores.

El regreso escalonado en varios países no abona a esa intención, al registrarse contagios entre los escolares y que luego se convierten en portadores del coronavirus en perjuicio de sus familiares, lo que le da la razón al sector salud que insiste en que es preferible hacer un poco más de sacrificio a que haya un rebrote que sea más letal.

El pasado 3 de marzo, el presidente de la República señaló que “ya tenemos todo para volver a la normalidad”, por lo que estaba considerando el regreso a clases presenciales antes de que termine el ciclo escolar en todo el país, de ahí que debería acelerarse la vacunación de adultos mayores y personal educativo.

Por su parte, los profesores del sector público señalan que aceptarán volver al trabajo directo cuando estén dadas las condiciones, que en el caso de Aguascalientes el estado esté en semáforo verde y que cada uno de ellos y del personal administrativo y de intendencia esté vacunado.

El secretario general de la Sección Uno del SNTE, Ramón García Alvizo, señaló que aun cuando hay quienes afirman que el retorno a las aulas será después del próximo período vacacional, esto será posible si existen las condiciones señaladas, ya que no debe exponerse a los educandos ni al profesorado y los trabajadores de apoyo.

En este sentido, el magisterio tiene una actitud muy clara, que reanudará las actividades normales “cuando el semáforo por el COVID-19 se encuentre en verde y que todos los trabajadores de la educación hayan sido vacunados, mientras esto suceda es indispensable que las autoridades educativas no estén de brazos cruzados y participen en la organización correspondiente”.

La postura que asumen es a nivel nacional, ya que “no queremos un regreso precipitado y que pudiera generar graves consecuencias para todos. Si ya nos esperamos un año con la educación a distancia, se puede aguantar un tiempo más y hacer las cosas poco a poco, por seguridad y firmeza en protección de la salud de todos”, puntualizó García Alvizo.

Hizo un reconocimiento a las acciones que ha emprendido el gobernador Martín Orozco Sandoval para que se haga cuando las condiciones sean las adecuadas y que además exista un presupuesto económico para atender las necesidades de mantenimiento de los planteles, además que se lleve a cabo una jornada de limpieza, con lo que se tengan todos los elementos para que sea un retorno ordenado y sin riesgos.

QUEDAN A DEBER

Mientras unos y unas esperan ilusionados que la diosa fortuna les entregue el reintegro en el lugar que ocupan, otros miran hacia dónde pueden caer, que como los gatos les permita ajustarse a las circunstancias para no quedar en el desamparo, y es que deben sentir escalofríos al sólo pensar que se quedarán sin la entrada de casi 70 mil pesos mensuales, que en ninguna otra parte les pagarán por lo mínimo que hacen en su calidad de diputados.

De los múltiples compromisos que no han cumplido está una ley o reglamento que establezca una escala salarial para los presidentes municipales, como única manera de acabar con la desproporción que existe y que afecta más a los ayuntamientos que tienen menos recursos.

Resulta fuera de lógica que en Cosío, con 17 mil habitantes, el alcalde reciba un salario mensual de 88 mil 756 pesos y en San José de Gracia, que tiene 9 mil 552 habitantes, la presidenta municipal obtenga 70 mil, mientras que la alcaldesa de Aguascalientes, que gobierna 948 mil 990 pobladores, tenga un salario de 73 mil 736 pesos.

La cuestión gira en que cada cabildo determina cuánto debe destinarse a la nómina y que al no haber un parámetro puede aplicarse el que mejor convenga, sin importar si el monto es proporcional con el número de residentes y si los honorarios elevados no provocan una inestabilidad en el gasto global.

Se entiende el porqué el interés de algunos de ellos en buscar la reelección, que es el caso de Jesús María, que tiene el salario más alto de todos, con 120 mil pesos, el cual es superior a lo que obtienen titulares de dependencia estatales y delegados federales, en tanto que el de Asientos es de 119 mil pesos, el de Calvillo de 101 mil 621 pesos y el de San Francisco de los Romo de 99 mil 320 pesos.

Los que ganan menos son el de Pabellón de Arteaga, con 54 mil 519 pesos y Tepezalá con 55 mil 088 pesos, aunque en habitantes Pabellón tiene el doble que Tepezalá. El titular de El Llano recibe 66 mil 742 pesos con una población de 20 mil 853 personas.

Mientras no se regule el pago a los servidores municipales de primer nivel seguirá existiendo esta diferenciación, cuestión que le corresponde atender al Congreso del Estado y si no lo hace es porque varios de sus integrantes están pensando en que podrían brincar a una alcaldía, por lo que prefieren hacerse los occisos, ya que llegado el caso pueden hasta repetir, con lo que en poco tiempo dejarán de tener problemas económicos.

Naturalmente que nadie va a asumir una responsabilidad de esa naturaleza por unos cuantos pesos, pero todo en su justa proporción, que vaya de acuerdo con el ingreso anual del propio gobierno del lugar. Es un agravio tener un alcalde nadando en la abundancia y con un pueblo pobre, cuando lo justo es todo sea en un nivel adecuado. No hace muchos años hubo dos presidentes municipales que le fijaron un sueldo alto a sus respectivas esposas, alegando que ellas cumplían una función dentro de la administración pública, por lo que era necesario que recibieran una paga, pese a que hasta entonces el cargo de presidenta del DIF había sido honorario, lo que fue posible lograr por la falta de una regla.

Es difícil que a estas alturas las y los diputados atiendan ese requerimiento, ya que toda su atención la tienen centrada varios de ellos en alcanzar la reelección, o en ayudar a que sus partidos hagan una buena campaña, porque de su resultado dependerá lo que venga después. Aplican aquello de primero yo, luego yo y después yo, y que el mundo siga rodando.

TERCERA LLAMADA

Podrá decirse que es mucho insistir, pero remitidos al dicho de que el que persevera alcanza, por tercera ocasión se le recuerda a quien corresponda de la Presidencia Municipal de Aguascalientes, que cada vez son más las baldosas de la Plaza de Armas que están estrelladas. Hasta la semana antepasada eran cuatro y actualmente son 12 en un perímetro bastante corto. Se localizan casi en la esquina de las calles Nieto y José María Chávez, que además de ser un peligro para los peatones, reflejan un descuido que los visitantes fácilmente observan. Es posible que sea un poco cansado caminar desde Palacio Municipal hasta ese lugar, pero podrían hacer el sacrificio para atender esta situación, porque conforme pase el tiempo serán más las losas que sea necesario cambiar. También hace falta en la misma plaza que se coloquen botes de basura más grandes, ya que en las actuales condiciones rápidamente se llenan lo que ofrece un espectáculo nada edificante para una ciudad que se promociona como de las más limpias en el país.