Existen en el centro de la ciudad 38 viviendas que presentan daño estructural, por lo que podrían representar riesgo en la temporada de lluvias, informó Jaime Gallo Camacho, titular de Sedum.

“Dadas las condiciones de humedad y de lluvia, hay peligro de reblandecerse las estructuras y representar un riesgo para las edificaciones colindantes”, explicó el secretario de Desarrollo Urbano.

La mayoría de las fincas quedaron intestadas al morir el propietario, lo que ocasiona que los familiares se lleven muchos años en el proceso de definición de herederos y retrase la responsabilidad de los mismos sobre el predio.

“A nosotros que nos toca en muchas ocasiones requerir a los propietarios, para que establezcan acciones preventivas, nos cuesta mucho trabajo llegar a encontrar a los propietarios con facultades para que puedan intervenir de manera oportuna cuando se presentan estos casos”, expresó el funcionario.

Por lo anterior, en casos de emergencia, Sedum ha actuado sin tener la certeza jurídica de los propietarios, mediante un dictamen en coordinación con Protección Civil y con un perito estructurista para determinar que la finca representa un peligro para la población, para que de esta forma el municipio pueda intervenir a través de la Secretaría de Obras Públicas, para demoler muros o bardas que están en riesgo latente de colapso.

En las fincas que no representan riesgo de colapso, Sedum hace requerimientos a los propietarios e instala tapiales para evitar que materiales se desprendan y caigan a la vía pública o afecten a terceros.

“Tenemos identificadas un total de 117 fincas en toda la ciudad. De esas, 38 están en la zona centro y presentan materiales como adobe o materiales de baja calidad, cuya consistencia es muy limitada y que ante una lluvia constante podría presentar algún riesgo de colapso”, dijo Gallo Camacho.

Durante la pasada temporada de lluvias en la capital, se dieron dos colapsos en fincas antiguas, una ubicada en la calle Nieto y otra más en la Altavista.

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