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Agencia Reforma

GUADALAJARA, Jalisco.-De Guadalajara a Silao, de Guerrero a la Ciudad de México, los miembros de la Iglesia de La Luz del Mundo permanecen fieles a su fe y al autollamado «Apóstol de Jesucristo», Naasón Joaquín García, pese a la condena de 16 años y 8 meses por abuso sexual que ya pesa sobre él.
«Vamos a estar con él pase lo que pase», dice Esnaider Pérez, de la congregación tapatía, bastión del grupo religioso que presume 15 mil templos en 58 países.
Para los feligreses, su Iglesia enfrenta «persecución religiosa».
«(A nuestro Apóstol) lo condenaron siendo inocente; sigue el camino de los verdaderos santos», asegura convencida Carmen Martínez, en el templo al pie del Cerro del Cubilete, en Guanajuato.
Heredero de una estirpe fundada por su abuelo en 1926, las acusaciones de abuso también parecen haber pasado por generaciones: el padre de Naasón, Samuel Joaquín, también enfrentó denuncias en 1997, aunque nunca fue procesado.