Se han cumplido tres años del mandato del presidente Andrés Manuel López Obrador al frente del Poder Ejecutivo Federal. Siendo que, nos encontramos a la mitad del camino de su mandato y preocupantemente comenzamos a ver que muchas de sus acciones/ocurrencias tendrán repercusiones importantísimas aún y cuando su mandato concluya.

Mencionado lo anterior, considero prudente realizar un breve y somero análisis sobre algunas de las acciones tomadas en el último año. Basta con comenzar la lista de promesas incumplidas al recordar que a la fecha aún no se vende al afamado avión presidencial “rifado” en cachitos de lotería y pareciere que la absurda modalidad de las rifas continuará en el próximo año con la intención de recabar recursos para el fortalecimiento de las fuerzas armadas.

En los últimos meses, se han realizado algunos cambios en el gabinete del presidente que parecen evidenciar (bajo la humilde óptica de un servidor) debilidad al interior de su “Movimiento”, o quizá se trate (bajo otra óptica un poco más aventurada) de golpes con cierto tamiz de autoritarismo frente a quienes no han soportado continuar con la imposición de decisiones; sin embargo, los cambios definitivamente preocupan si analizamos que los funcionarios removidos, renunciados y/o sustituidos, pertenecían a las áreas más elementales como gobernación, diversas cuestiones hacendarias y/o de inteligencia financiera.

Considero que uno de los temas más decepcionantes para los mexicanos a tres años de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, estriba en la evidencia de que no era tan fácil arreglar la economía como se pensaba, ni bajar la gasolina, ni evitar el alza de los productos básicos y mucho menos se ha logrado conseguir mayor crecimiento económico para nuestro país o mejores indicadores internacionales. Aunado a ello, la seguridad (o mejor dicho, el manejo de la inseguridad) que tanto criticó el presidente, hoy parece perseguirlo ya que el número de muertes rebasa lo acontecido en sexenios anteriores.

Vendrá un año con posibles destellos de movimientos que permitan vaticinar si MORENA y el Presidente buscarán tener injerencia en el próximo proceso presidencial bajo algunas señales que permitirán conocer si el “lopezobradorismo” apadrinará a hombres como Marcelo Ebrard, Monreal o a la propia Claudia  Sheinbaum.

El poder desgasta y quizá en el cuarto año de gobierno se pueda realmente medir por parte de la ciudadanía la pésima estrategia de combate al COVID que ha tenido nuestro país, así como la carencia de medicinas y el poco impulso que se la ha otorgado al campo mexicano. Veremos el funcionamiento de un nuevo aeropuerto que evidenciará las consecuencias del capricho y si bien la popularidad del presidente aún es alta según algunas casas encuestadoras, lo cierto es que ya únicamente le quedan tres años en el que la gente comienza a cansarse del discurso y ver pocos resultados.

Reafirmo mi conclusión del año anterior: A la mitad del camino, el presidente sigue sin comprender que ya no está en campaña. Agradezco el favor de su lectura y les deseo a todos un excelente fin de semana.

Correo: davidreynoso@sapiensiuventus.com

Twitter: @davidrrr

 

¡Participa con tu opinión!