Benito Jiménez
Agencia Reforma

ISLAS MARÍAS, Mazatlán.-De un complejo penitenciario a un centro turístico. Bienvenidos a la Isla Madre.
Tal es la confianza en el proyecto -un centro cultural en manos de la Marina-, que el Presidente López Obrador ya hasta le puso tiempo al recorrido entre tierra firme y el archipiélago.
En unas dos horas y media el turismo podría llegar a esta isla desde Mazatlán, confió el tabasqueño. La distancia desde esa ciudad de Sinaloa a las Islas Marías es de unos 150 kilómetros.
“Podrían irse en la mañana y regresar en la tarde noche”, dijo el Mandatario.
La idea es buena, pero ni una patrulla interceptora de la Armada de México logra ese tiempo. Ese recorrido lo haría en unas seis horas y depende de la marea.
Fuentes navales aseguraron que esa embarcación rápida ni siquiera hace ese recorrido por falta de autonomía.
Las patrullas interceptaras navegan hasta 30 nudos y tienen una autonomía de hasta siete horas, es decir, una unidad de ese tipo llegaría a Islas Marías, pero se quedaría sin combustible para el regreso.
En un barco grande, que se trasladan a unos seis nudos, el recorrido es de entre 10 y 12 horas. En este escenario, el transporte de Mazatlán a las Islas Marías aún es un dilema.
“Tenemos que resolver lo del transporte, hay opciones hasta de construir los barcos, como se hacen en la misma Secretaría de Marina, o adquirirlos, las dos cosas se van a explorar”, planteó el Presidente. Ejemplificó que serían como los ferris turísticos que van de Cancún a Cozumel, en Quintana Roo.
“Lo ideal sería que para julio ya iniciemos las visitas guiadas a las islas. Todo lo estamos haciendo con el apoyo y la colaboración de los gobernadores de Sinaloa y Nayarit”, dijo López Obrador.
López Obrador viajó a las Islas Marías en un avión CASA de la Marina, acompañado de los Gobernadores, además de los Secretarios de la Defensa, Marina, Medio Ambiente , Turismo y su Ayudantía. Un vuelo de unos 40 minutos y de prueba para los pilotos por la pista reducida y los vientos cruzados al aterrizar y despegar.
Acudió a la Isla Madre para arrancar el Proyecto Integral Islas Marías, que reporta un atraso en su activación, pues fue anunciado desde 2019.
El proyecto, denominado Centro de Educación Ambiental y Cultural “Muros de Agua. José Revueltas”, por ahora sólo tiene bocetos, pero no estimados de inversión.
Además, hay una cláusula para los futuros turistas: tendrán que llegar e irse el mismo día. No se podrán quedar porque el proyecto no contempla campamentos ni hoteles.

Muros de agua
La intención de abrir lo que fue la colonia penal federal “Islas Marías” al público es desestigmatizar el sitio por donde pasaron hasta 45 mil presos desde su apertura en 1905. El proyecto abre al turismo un espacio donde se podrán hacer recorridos a pie, desde el muelle del Bellote hasta el Cristo enclavado en un cerro de la isla.
“Aquí se hacían verbenas, se llevaron a cabo los llamados ‘ventanazos’ que eran los concursos de canto o musicales, algunos reos que obtenían su liberación se quedaron a vivir aquí, otros tenían permisos para convivir con sus familias, jugaban basquetbol, y aquí se daba el Grito de Independencia, donde está la campana”, explicó, con entusiasmo, el arquitecto Arturo Hernández, encargado del diseño del proyecto.
En el pabellón, se ubica un teatro en los que se aprecian unos murales que describen la historia de las Islas Marías, convertidas en penal por Porfirio Díaz.
“Ahí le gustaba estar a (José) Revueltas”, añadió Hernández mientras señalaba un monumento blanco que se construyó en memoria del autor de la novela “Muros de agua” y ex convicto del penal por allá de la década de 1930.
En el pabellón se centran los principales trabajos de remoción para recibir al turismo, ese que no se podrá quedar a dormir.
Los encargados presumieron además la rehabilitación de un mercado, la plaza Benito Juárez -con el busto del oaxaqueño-, la iglesia y el malecón. También quedó remodelada una zona que será habilitada como tianguis para la venta de artesanías.
La zona donde se encontraban los dormitorios de los presos aún requiere de mantenimiento. “Aquí llegaron a habitar hasta 10 mil personas entre convictos y custodios, y las familias de ellos”, recordó Hernández.
Los reos con semilibertad o permisos tenían el privilegio de convivir con sus familias en la plaza pública, otros que no representaban un peligro vivían en casas cercadas, pero sin barrotes. En cambio, en una zona alejada de la isla existía un galerón para quienes tuvieron una alta fama criminal, éstos además eran obligados a realizar trabajos pesados como la pizca de sal, bajo el sol del Pacífico.
Los insumos para las Islas Marías provienen de Mazatlán, en barcos costeros de la Marina, que cuenta con un muelle naval y un campamento de Infantería en el archipiélago.
“Los excursionistas tendrán su primer contacto con la otra historia de la prisión que durante 100 años albergó a numerosos criminales, así como presos políticos, éstos últimos víctimas de algunos regímenes anteriores que los intentaron silenciar”, dijo el Secretario de Turismo, Miguel Torruco.