Antonio Baranda
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- “Siempre los cambios son sanos para fortalecer la Cuarta Transformación”, decía antes de las 10:00 horas el Secretario de Turismo, Miguel Torruco, al llegar a Palacio Nacional.
Horas antes, se ventiló la renuncia del Consejero Jurídico de la Presidencia, Julio Scherer, considerado pieza clave en el andamiaje legal de la llamada 4T.
Los cambios en el gabinete marcaron las horas previas al Tercer Informe del Presidente Andrés Manuel López Obrador, pues la semana pasada salió Olga Sánchez Cordero de Gobernación.
A las 10:09 horas, un militar con trompeta hizo el “toque de silencio” en homenaje las víctimas de Civid-19, frente a López Obrador y la esposa de éste, Beatriz Gutiérrez.
La tarde previa, la Cancillería había festejado hasta con globos la llegada de más de 100 millones de vacunas anticovid.
El Mandatario subió un piso hasta el salón Benito Juárez, donde ya era esperado por 28 invitados, entre miembros del gabinete y la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum.
En el pequeño espacio, donde sobresale un cuadro de Benito Juárez, también se hizo presente Scherer Ibarra, quien con semblante serio ocupó una de las sillas de la última fila, al lado de Torruco.
“(Asistió) en su calidad de Consejero Jurídico”, afirmó el vocero de la Presidencia, Jesús Ramírez.
“Hubo polémica por la renuncia que supuestamente presentó (Scherer)”, se le inquirió.
“Pues (son) rumores publicados en la prensa”, respondió Ramírez.
El nuevo Secretario de Gobernación, Adán Augusto López, se negó a hablar de Scherer y justificó con varios “tengo prisa”.
En su Informe, López Obrador presumió récords en economía, lo que le valió el aplauso de los suyos; afirmó que frenó las privatizaciones; y destacó ahorros por 1.4 billones de pesos.
Dentro de la casi nula autocrítica, el Presidente admitió alzas en delitos como feminicidio y extorsión, y reconoció que sigue pendiente la descentralización del Gobierno federal.
“Es tan importante lo logrado hasta ahora, en este periodo, que hasta podría dejar ahora mismo la Presidencia sin sentirme mal con mi conciencia”, dijo al final de su discurso.
La misma frase usó en las últimas páginas de su reciente libro “A la mitad del camino”, que lleva cacareando varios días.
“Un gran informe de hechos, no palabras, de un Presidente que todos los días desde las 6 de la mañana trabaja por el bien común”, elogió al retirarse la titular de Energía, Rocío Nahle.

Entre vallas
Aunque sostuvo que en el País hay paz y gobernabilidad, López Obrador dio su Tercer Informe en un Palacio Nacional rodeado de vallas y de policías.
A primera hora, la Policía capitalina cerró todo el primer cuadro de la Ciudad de México.
Vallas de un metro de altura fueron colocadas en calles aledañas al recinto histórico para impedir el paso de peatones y vehículos.
Aun así, tres mujeres lograron evadir el cerco y se encadenaron a un poste frente a Palacio, para protestar por las desapariciones y exigir a la Fiscalía General de la República que acelere las investigaciones.
“Que PGR haga su trabajo, que ponga a su gente a trabajar, pero al parecer no tiene gobierno la PGR porque nadie lo ha hecho trabajar”, reclamó Laura Kabata, cuyo hijo, Oscar Alejandro, desapareció en Ciudad Juárez, Chihuahua.
“Los expedientes están detenidos, los culpables están en la calle, y las madres llorando por sus hijos; por eso estamos aquí, porque sabemos y creemos que el señor Presidente nos va ayudar, queremos creer en él”.
Encadenada y con micrófono en mano, pidió la intervención directa de López Obrador para hacer justicia
“Tenemos fe y esperanza de que a él le duela México y le duela nuestro dolor. Eso todo lo que estamos exigiendo: justicia, que volteen a vernos, que para eso les pagan y les pagan muy bien”, agregó Laura, quien ya se ha manifestado afuera de la Secretaría de Gobernación,
Las autoridades borraron la frase: “+90 mil ¡Dónde están!”, que el lunes fue pintada en el circuito de la Plaza de la Constitución por colectivos que buscan a personas desaparecidas.