A la espera del campeón

Esta tarde se conocerá al campeón de la UEFA Champions League, Bayern Munich y Paris Saint-Germain lucharán en Lisboa en busca de “la orejona”; los alemanes buscan levantar su sexta copa, mientras que los franceses tratarán de obtener su primera Champions en la historia.
El encuentro comenzará a las 14:00 horas en el Estadio Da Luz de Lisboa, será una fiesta diferente, ya que lo que siempre llama la atención en la Champions es el evento previo, el ambiente y las aficiones apoyando a su respectivo equipo, algo que no tendrá esta final, por lo que se sentirá un vacío terrible.
No obstante, los equipos están preparados y motivados para la batalla, dentro del papel el equipo de Bayern Munich es el favorito por haber ganado todos sus partidos del torneo y tener una marca goleadora impresionante, pero en esta Champions se ha demostrado que todo puede ocurrir, por lo que el PSG quiere dar la sorpresa.
Los bávaros han ganado todos sus encuentros desde la fase de grupos, además han marcado 42 goles en los 10 partidos disputados, logrando el récord goleador en la historia de la Champions, una verdadera aplanadora en esta edición.
Por su parte el PSG, había tenido problemas por el hecho de ver cancelada su liga, se notó una falta de juego en sus partidos pasados y estuvieron a punto de perder ante el Atalanta en los cuartos de final, pero en la ronda pasada mostraron su verdadero poder ante Leipzig.
En caso de que el Bayern Munich logre la victoria, sería su sexta orejona en la historia y estarían superando al Barcelona con 5 y alcanzando al Liverpool con 6, los bávaros ya habían ganado este torneo en 1974, 1975, 1976, 2001 y 2013; pero en caso de perder, también representaría su sexta final perdida, las últimas fueron en 2012 y 2010, cuando cayeron ante Chelsea y el Inter de Milán, respectivamente.
Si los parisinos obtienen el triunfo, sería el mayor logro en la historia del equipo, ya que nunca antes han ganado una Champions, el sueño por lograr esta hazaña comenzó hace varios años con la llegada de Nasser Al-Khelafi a la presidencia, con una inversión de más de un billón de euros en fichajes e infraestructura, que hoy podría dar su fruto.