Paulina Andrade Lozano, titular de la Unidad Médica Didáctica de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, señaló que el golpe de calor es un padecimiento común ante altas temperaturas y puede afectar incluso a personas con enfermedades crónicas, sin necesidad de exposición directa a los rayos del sol.
Explicó que las personas pueden sufrir golpe de calor de manera activa o pasiva; en el primer caso, no se requiere haber realizado actividad física intensa, ya que caminar algunas cuadras bajo altas temperaturas puede ser suficiente, mientras que el segundo caso puede afectar a personas con enfermedades crónicas aunque no estén al aire libre.
Los principales síntomas del golpe de calor incluyen aumento de temperatura corporal similar a la fiebre, mareos, desorientación notable y enrojecimiento intenso en cara, cuello, palmas de las manos y pies, detalló.
Subrayó la importancia de evitar la exposición directa al sol durante las horas de mayor intensidad calorífica y de no realizar ejercicio al aire libre en estos periodos. Recomendó que quienes por su actividad no puedan permanecer en interiores, deben usar protección como sombrillas y gorras, y procurar estar en la sombra.
Resaltó la importancia de mantenerse hidratado constantemente, pues la deshidratación es un factor de riesgo significativo para sufrir un golpe de calor, al igual que para quienes están padeciendo alguna enfermedad como gripe o problemas gastrointestinales como la diarrea.
Andrade Lozano señaló que niños, personas mayores, así como personas que padecen cáncer, enfermedades renales, diabetes, entre otros padecimientos crónicos, deben tomar mayores precauciones.
Detalló que en caso de identificar los síntomas de golpe de calor, se debe buscar reposo en una zona sombreada, mojarse el cuerpo con agua fría y colocar hielo en las axilas y corvas. No se recomienda usar un ventilador o aire acondicionado inmediatamente, ya que el cuerpo debe ajustarse paulatinamente al cambio de temperatura.