Mariana Montes
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Más allá de que las niñas y los niños aprendan a resolver ecuaciones, hacer el resumen de un texto o realizar experimentos en la clase de química, la primera lección que deberán tener una vez que regresen a las escuelas es: cuidar sus emociones.
Esta “tarea” es necesaria por el largo tiempo que pasaron en confinamiento, sin la oportunidad de convivir cara a cara con los amigos, coinciden especialistas en educación y psicología.

Lo anterior, combinado con la extraordinaria situación que trajo la pandemia de Covid-19, en la que los alumnos tal vez enfrentaron la pérdida de un ser querido o una pesada crisis financiera, hace que el desfogue de todo lo que sienten sea primordial.

“Es fundamental hacer un análisis y componer la parte emocional de los chicos porque pasaron mucho tiempo aislados. Esto hace que pierdas la noción de la sociedad, del estar junto al otro”, explica Mónica Quintanilla, profesora de la Escuela de Educación y Humanidades de la UDEM.

“No han tenido el espacio y la oportunidad de canalizar la ansiedad del encierro, los miedos de lo que escuchan. Hablo de una cantidad grande de información que reciben y no pueden procesar de manera adecuada”.

Simple y sencillamente, añade la psicóloga María Mendiola, es necesario ajustar las expectativas: si los alumnos retornan a las aulas, las lecciones de matemáticas y de español quizá tendrán que ser dejadas de lado por el momento.

“Tenemos que llegar primero a ensayar la socialización”, apunta Mendiola, también profesora del Tecnológico de Monterrey.

“Vamos a tener que estar conscientes de que tal vez van a llegar algo desafiantes o intolerantes, van a estar cansados de la mente. Por eso tenemos que hacer que se desahoguen, que platiquen, que tengan dinámicas de cómo les va en la pandemia”.

Donde empieza la sanación…
Si bien los padres de familia son quienes, en teoría, brindan contención emocional a los hijos, a veces no tienen las herramientas para cumplir esa función o están tan agobiados por sacar adelante las buenas calificaciones que no prestan atención a esta parte, apunta Quintanilla.

“La escuela va a ser el lugar donde los niños van a empezar a sanar. Y quiero decir esto con mucho cuidado: no me refiero a que en la casa estén mal, sino a que la escuela es donde van a empezar a estar como antes, a convivir como antes”, ahonda Mendiola.

“También va a ser un espacio para enfrentar los cambios físicos: van a llegar diferentes de sus cuerpos, a lo mejor unos con más kilos, otros con menos kilos. Y si, por ejemplo, los chicos se dejaron de ver cuando tenían 13 años, ahora tienen 15 y atravesaron transformaciones importantes”.

Pero, ¿qué sucederá si los maestros optan por dejar toda la curación emocional de lado? Es altamente probable que los pequeños no estén listos para prestar atención a los nuevos conocimientos, explica la docente Quintanilla.

“La neurociencia nos afirma que, cuando un niño no está bien ni emocional ni socialmente, no pueden atender lo académico. De hecho, muchos problemas académicos surgen de la disfunción emocional: dicen, por decir algo, que el alumno tiene problemas en matemáticas y quizá necesariamente es así, quizá el origen del problema es que no se siente aceptado o no canaliza adecuadamente su sentir”, dice la especialista de la UDEM.

“El cerebro aprende mejor en grupo y aprende mejor a través de emociones positivas. Si socialmente (el chico) no está integrado, automáticamente se le va a dificultar el aprendizaje. Pensar en el aprendizaje sin ligar todos estos aspectos humanos es negar la naturaleza del niño”.

LO BÁSICO
Éstas son las herramientas básicas para brindar la contención emocional y la socialización que los niños necesitarán cuando regresen a clases presenciales.

-Escucha activa
-Diálogo sobre cómo viven la pandemia
-Desfogue y reconocimiento del propio sentir
-Juegos colaborativos
-Establecimiento de rutinas de nueva normalidad
-Reflexión sobre los aprendizajes de la contingencia sanitaria

Fuentes: Mónica Quintanilla, especialista en educación, y María Mendiola, psicóloga