La imagen que representa al hombre con un garrote al hombro y arrastrando a una mujer rumbo a su cueva demuestra el vigor y la superioridad del macho sobre la hembra, situación que desde el origen del ser humano ha persistido sólo que ahora no se requiere recurrir a esos métodos, basta con golpizas recurrentes a la cónyuge y no cumplir con las obligaciones inherentes al matrimonio para dejar en claro quién es el que manda.

La cuestión radica en que no obstante que es una situación recurrente en cualquier estrato social y económico, cada vez son más las mujeres que levantan la voz y denuncian y aunque sea en un número mínimo se demuestra que ya no se está en la época de las cavernas ni en el oscurantismo, por lo que en casi todos los países hay leyes que castigan a quienes atentan contra la integridad física de la mujer y si se llega al extremo de asesinarla, en México se aplica una sanción de 40 a 60 años de prisión.

Habrá cándidos que los lleve a suponer que ese tipo de actitudes son aisladas en Aguascalientes, teniendo en cuenta el sobado slogan de que es la tierra “de la gente buena”. Nada más alejado de la realidad, tan es así que es de los estados del país que registra un gran número de llamadas de emergencia que tienen relación con violencia entre pareja.

En los primeros cinco meses de 2022 se recibieron 5 mil 553 invocaciones de auxilio, que se traduce en 158 llamadas por día, algo totalmente fuera de lógica y que además incluye los porrazos que reciben los hijos cuando tratan de defender a su madre, todo porque para el padre es el único método que hay para, presuntamente, disciplinar a su familia.

El secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) ubica a Aguascalientes en el tercer lugar nacional de mayor número de incidencias de este tipo, al comunicarse al 911, lo que debería de ser motivo de vergüenza, toda vez que por cada 100 mil mujeres la incidencia es de 33.3 casos cuando el ataque es directo contra ellas.

De manera paralela están los pedidos de auxilio a instituciones de seguridad local, que entre enero y mayo fueron 7 mil 526 por violencia que afecta a todos los miembros del núcleo familiar, con una incidencia de 511.3 casos.

Si lo gráfico no fuera suficiente, Aguascalientes se encuentra por encima de la media nacional en materia de feminicidios, con una incidencia de 0.67 casos por cada 100 mil mujeres, tan sólo en enero hubo cinco casos de muertes violentas contra féminas, tres de ellas en la ciudad capital, lo que coloca a este municipio entre los 17 más violentos del país para las mujeres, mientras que Jesús María se encuentra en el lugar 82 y Rincón de Romos en el 83, con uno en el mismo período. En corrupción de menores donde las víctimas han sido mujeres la entidad se ubica en el noveno lugar nacional, con dos casos en enero y mayo, por lo que el promedio fue de 3.16 por cada 100 mil mujeres, arriba de la media nacional. En lo único que está debajo del nivel nacional es en homicidios culposos, al ser 2.01 por cada 100,000 mujeres, lo que se traduce en 15 casos durante los cinco meses.

En función de lo puntualizado hace falta que las instituciones gubernamentales y la sociedad en general unan esfuerzos y trabajen de manera intensa para reducir y en lo posible eliminar de la vida diaria ese cúmulo de conductas, que además de dañar a las familias “siembran” en la imaginación de niños y jóvenes que es la manera de demostrar su hombría.

EN DOS VÍAS

En las últimas semanas ha sido frecuente la información sobre los resultados que registró el sexenio de Martín Orozco Sandoval, principalmente en materia de inversión y empleo, lo que está muy por encima de lo alcanzado por sus más recientes antecesores y en gran medida esto servirá como acicate para que el próximo gobierno trate de superarlo.

Aunque analistas e investigadores tienen distintos puntos de vista, es importante tener presente cada uno de ellos para tomar las decisiones que correspondan, porque así como hay quienes consideran este período como uno de los más relevantes, otros estiman que no hay que lanzar las campanas al vuelo, es el caso de Jael Pérez Sánchez, vicepresidente regional de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana, al señalar que Aguascalientes ha dejado de crecer, por lo que la administración que entrará en funciones el 1 de octubre “tiene el reto de enderezar el camino porque de continuar así, se tendrá una precarización del mercado laboral”.

Fue a principios de julio cuando mencionó la información que aportó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), respecto a los años 2020 y 2021 que fueron muy difíciles al haber una reducción drástica en el crecimiento económico debido a la pandemia. Esta entidad registró una tasa de decrecimiento de -3.3% en el primero trimestre de 2020; en el segundo trimestre de -23.1%, cuando se inició la epidemia; en el tercer trimestre de -5.1% y en cuarto trimestre fue de -1.4%.

En cuanto a 2021, Pérez Sánchez mencionó que en el primer trimestre comenzó la recuperación, como efecto rebote de 4%; en el segundo trimestre se alcanzó al 23.3%, pero en el tercer trimestre hubo un retroceso de -3.3% y en el cuarto trimestre de -6.8%.

Entre las razones que hubo para que se tuviera este vaivén, el especialista señaló que en toda la Región Bajío del país hay un decrecimiento, lo que afecta directamente a Nuevo León, Coahuila y Aguascalientes que tienen un alto proceso de industrialización y dependen en gran medida de la manufactura, debiendo enfrentar situaciones atípicas, como el grave problema de la falta en suministro al sector automotriz, principalmente de semiconductores, por lo que se han paralizado varias líneas de producción en las plantas armadoras, situación que de ninguna manera es privativa de Aguascalientes sino que se vive a nivel mundial.

Lo anterior empuja a las empresas a programar una serie de “paros técnicos”, esto es, la suspensión total de una parte de las ensambladoras y por ende que las de autopartes también deben hacerlo, lo que ensombrece el ambiente laboral ya que de continuar este problema seguirán los despidos “hormiga”, en espera de paliar la situación financiera.

A finales del pasado mes de julio Inegi dio a conocer las tasas de ocupación laboral, en las que sólo cinco entidades enfrentaron el problema de mayor disminución, en primer lugar Zacatecas con -1.2%, Hidalgo -1.1%; San Luis Potosí -0.4%, Aguascalientes -0.4% y Tamaulipas -0.1%, por lo que los mencionados están entre los últimos lugares de los 31 estados al presentar mayores cifras negativas, en tanto los demás estados obtuvieron un crecimiento.

La información “dura” no abona a que la situación mejor a corto plazo, al juzgar la correduría JP Morgan que en México la economía mantendrá un paso lento en lo que resta del año y como factores alude a los efectos de la pandemia, a un estímulo fiscal insuficiente, a las políticas anticompetitivas y a factores externos, como la guerra que lleva a cabo Estados Unidos contra Ucrania, las tensiones entre China y Estados Unidos y a la inflación que empieza a avanzar hacia niveles aciagos de otras épocas, sin olvidar que EUA podría caer en recesión con todo lo que podría encarnar para México.

TÍMPANOS OBSTRUIDOS

El problema no es de ayer, ni de hace ocho días o varios meses, sino que tiene años de plantearse ante las oficinas centrales y en el ISSSTE hacen como dijo aquel: “No los veo ni los oigo”, actitud que genera complicaciones en la atención a más de 50 mil afiliados y sus dependientes que requieren de los servicios del hospital estatal. Normando López Meixueiro, representante local del Comité Ejecutivo Nacional de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), reiteró que no han sido cubiertas 300 plazas laborales, particularmente en áreas médicas y de enfermería y sobre todo en urgencias, por lo que de nueva cuenta se le ha reiterado la petición a Joel Ayala Almeida, dirigente del Comité Ejecutivo de la organización, para que insista ante las autoridades de la institución que se atienda esta demanda, lo que ojalá sea pronto, ya que no deben diferirse intervenciones quirúrgicas por falta de los especialistas o que en urgencias se deba hacer fila para se les atienda.