CDMX.- ¿Qué hacen los juguetes cuando nadie los mira?
Con esta sencilla pregunta en mente, Pixar Animation Studios y Walt Disney Pictures lograron cautivar a toda una generación de espectadores adentrándolos a un mundo más allá de su imaginación en Toy Story.
Un universo que involucró toda clase de hazañas y aventuras a las que un grupo de coloridos personajes se adentra con tal de cumplir su única misión: hacer feliz a su dueño, un niño.
Liderados por Woody, el vaquero al mando de la habitación de Andy, cada uno de los juguetes, entre ellos Buzz Light Year, Slinky, el Señor Cara de Papa, Hamm y Rex, lograron que su travesía existencial pasara a la historia como una de las franquicias más exitosas de Hollywood.
Hace exactamente 25 años, en 1995, la cinta de John Lasseter se volvió un hito al ser la primera película animada completamente a computadora. Producido por Bonnie Arnold, Ralph Guggenheim, Edwin Catmull y Steve Jobs, ese vanguardista relato se extendió con un brutal éxito en tres secuelas más (1999, 2010 y 2019).
Como cereza del pastel, el filme contó con un doblaje estelar a cargo de actores de renombre como Tom Hanks (Woody) y Tim Allen (Buzz), quienes a la fecha continúan al mando de sus personajes.
A dos décadas y media de su lanzamiento, la franquicia de Toy Story se coloca en el puesto número 20 de las más lucrativas en todo el mundo, además de ser una de las más aclamadas de todos los tiempos.
Con poco más de 3 mil millones de dólares recaudados a nivel mundial, y apenas una inversión de 520 millones entre las cuatro películas, queda claro que esa peculiar pregunta que se hizo Pixar, con la cual forjó su prestigio como estudio de animación, se sigue replicando en la mente de cinéfilos, “Al infinito… ¡y más allá!”. (María Fernanda Palacios Gómez/Agencia Reforma)