Saraí Cervantes
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- A dos años de haber inaugurado operaciones comerciales, el AIFA no levanta vuelo y expertos en aviación dudan que el aeropuerto pueda resolver la creciente demanda de pasajeros en el Valle de México que se espera para 2030.
Según las estimaciones de los especialistas, la demanda de pasajeros en esta zona del País en seis años será de entre 85 y 100 millones de personas.
Las cifras operativas del AIFA demuestran que, por lo pronto, su arranque no ha cumplido las expectativas oficiales.
Por ejemplo, tras ser inaugurado en marzo de 2022, las autoridades federales aseguraron que el AIFA movería al final de ese año 2.1 millones de viajeros. ¿Y la realidad? Ese año apenas lo usaron 912 mil personas.
Además, se aseguró que en una primera etapa el AIFA podría transportar 20 millones de pasajeros anuales y en una segunda 80 millones de viajeros al año, número que hoy se antojan muy lejanos.
Desde su inicio de operaciones y hasta el 30 de enero de este 2024, último dato disponible, el aeropuerto ha ayudado a trasladar tan solo a 3 millones 881 mil 872 viajeros nacionales e internacionales, a través de 38 mil 101 operaciones comerciales y generales.
«A dos años el AIFA no ha dado los resultados que el Gobierno esperaba y no existe certeza alguna que vaya a ser la solución que el País necesitaba», apuntó Carlos Machorro, socio experto en Derecho Aeronáutico y Aeroportuario de la firma legal Santamarina y Steta.
Consideró que ni sumando los primeros 20 millones que en teoría debe alcanzar el AIFA en su primera etapa, los 40 millones de pasajeros que moviliza actualmente el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y los 7 millones que podría sumar Toluca se logrará atender la demanda de la región que se espera tener en los próximos seis años.
Recordó que el AIFA nació por decisión política, pues carece de estudios de tráfico y Plan Maestro de Desarrollo.
«Cuando se toman decisiones así sin planeación es difícil que los proyectos despeguen y particularmente en el sector de la aviación en donde se deben de considerar diversos temas. El mercado es el que dicta las reglas y no los decretos», consideró.
Rodrigo Pérez Alonso, especialista del sector aéreo, coincidió en que su construcción fue una decisión política con diversas repercusiones negativas.
«Es una decisión política de convertir realidades comerciales que no existen. Y eso es el balance de lo que ha pasado con esta terminal aérea», destacó.
Machorro destacó que el segundo aniversario del aeropuerto de Santa Lucía coincide con arranque de campañas presidenciales, periodo en el que hay que preguntarse si la «solución aérea» que heredará este gobierno a la próxima administración es la correcta o no.
Recordó que la candidata de la coalición Fuera y Corazón por México, Xóchitl Gálvez, está abierta a retomar la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), mientras que la candidata de la Cuarta Transformación, Claudia Sheinbaum Pardo, descartó revivir ese aeropuerto y habla de reforzar la conectividad del AIFA.
«Lo que preocupa es que, a dos años, el Gobierno está entregando un aeropuerto que no va a terminar de despegar y no hay certeza de que vaya a constituir una solución real. Es un pendiente que tendrá que resolver la próxima administración», reiteró.