Mariana Gutiérrez Solórzano.

Ser mujer en un campo en el que históricamente ha sido predominante la presencia masculina jamás ha sido una tarea fácil. El momento en que decidí estudiar una carrera relacionada con el área de la ciencia tiene mucho trasfondo y años de historia detrás. Desde muy temprana edad tenía claro que quería ser científica y dedicarme a nada más y nada menos que a la investigación para responder todas las dudas que tenía de niña, entender el «por qué» de las cosas, compartirlo con el mundo y dejar una marca en él.
Se me presentaron diversos obstáculos al decidir dedicarme a la ciencia. Recuerdo los comentarios desalentadores de aquellos que cuestionaban la elección que había tomado. Me decían: «¿Tú ingeniera?», «¿Por qué no te dedicas a algo más artístico? Se te da muy bien», o cosas como «Entrar a la UAA es muy complicado, hay que ser realistas, Mariana».
Todos esos comentarios no hicieron que cambiara de opinión, ya que estaba completamente segura de que había tomado una de las mejores y más arriesgadas decisiones de mi vida, que consistía en dejar mi bello San Juan de los Lagos, mi ciudad de origen, a mi familia, amigos y todo aquello que durante 18 años había considerado mi hogar. Trabajé incansablemente dedicando innumerables horas al estudio e investigación. Cada vez que me topaba con un obstáculo, lo convertía en una motivación para seguir adelante.
Estos primeros semestres han sido un desafío constante, ya que, al enfrentarme a varias adversidades como estudiante foránea, tuve que pasar por un proceso de adaptación no solo a la universidad, sino también al hecho de encontrarme en una ciudad nueva y en una modalidad cien por ciento presencial después de haber experimentado clases en modalidad en línea. Sinceramente, al principio creía, por los comentarios de aquellas personas, que sería una de las pocas mujeres en mi clase, pero me llevé la gran sorpresa de encontrarme con un grupo en el que predominaban las mujeres en una carrera como la Biotecnología, lo que me animó e impulsó aún más a involucrarme como mujer de ciencia en mi universidad.
Desde muy temprana edad, siempre me caractericé por ser una gran líder y desarrollar múltiples proyectos para el beneficio de la sociedad, los cuales involucraban temas de ciencias sociales y humanidades, ciencias naturales y exactas, como equidad de género, salud mental, cuidado del medio ambiente y especialmente divulgación científica, siempre enfocada en distintas áreas, ya que al ser una apasionada de la astronomía, quería compartir con el mundo lo hermoso que es aprender y hablar del cosmos o del origen de la vida en la Tierra hasta como la conocemos actualmente.
Con este deseo de impactar en el mundo, ayudar a los demás y dar lo mejor en la carrera para ser una de las mejores Biotecnólogas, comencé a adentrarme en los laboratorios de la universidad, llegando a la unidad de Biotecnología Vegetal y conociendo a quien sería uno de los pilares más grandes de mi vida universitaria y personal, la Dra. Lucía Chávez Ortiz, una magnífica mujer e investigadora, quien ha sido esencial para mi formación profesional y una inspiración para muchas.
Una de mis primeras participaciones dentro de mi universidad, con tan solo un mes en ella, fue apoyando en las campañas para consejero universitario a mi queridísima Karla Maciel de Luna, ya que la emoción de tener a una mujer como representante del Centro de Ciencias Básicas, un centro de diez carreras en el que hace algunos años predominaba la presencia masculina, era algo que me motivaba mucho. Ganamos las elecciones con la mayoría de votos a favor.
No pasó mucho tiempo para que Elide Martín de Alba, en su entonces presidenta de la primera sociedad de alumnos de la carrera en Biotecnología, me invitara a ser parte de la mesa directiva, siendo este el inicio del desarrollo de múltiples proyectos a lo largo de casi un año de gestión, como el primer evento de Mujeres en la Ciencia por parte del Departamento de Química, con el apoyo del Decano del Centro de Ciencias Básicas, algo que me pareció fascinante: recibir tanto apoyo por parte de las autoridades de la institución.
A medida que avanzaba en mi carrera, comencé a conocer a muchas personas, a investigadoras, doctoras, maestras y colegas, las cuales me motivaron como nunca nadie lo había hecho en mi vida para lograr todo aquello que me propusiera, porque por primera vez me sentía invencible y comencé a confiar en mí misma. En ese momento, supe que no habría marcha atrás y comencé a amar aún más esta bella etapa universitaria. Todo esto fue la inspiración para mi mural «Mujeres que inspiran, Mujeres en la ciencia», el cual fue exhibido durante todo un año por FEMUAA 2021-2023, inaugurado el 8 de marzo de ese año. Hacer ese mural fue mi primera contribución como divulgadora científica.
Ese mismo mes, tuve una oferta única por parte de mi gran amigo Omar Martínez, quien me ha apoyado en mis proyectos y ambiciones desde el primer momento en que entré a la universidad. Me dio la oportunidad de integrarme a un gran equipo de trabajo como lo fue la planilla Impacto, con la que pasé los meses más divertidos, cansados y emocionantes de mi vida. Me entregué completamente investigando las necesidades de mi centro y buscando soluciones para las mismas. Al poco tiempo, ganamos las elecciones, convirtiéndonos en la Federación de Estudiantes de la Universidad Autónoma de Aguascalientes «FEUAA» 2023-2025. Una federación en la que predomina la presencia de mujeres y en la que dos de los puestos más importantes, como la vicepresidencia y la secretaría general, están dirigidos por mujeres inteligentes y maravillosas. Esto me parece una señal de que como sociedad hemos estado avanzando mucho en la actualidad.
Actualmente, ser miembro de la mesa directiva de la FEUAA con la Secretaría de Género, integrante de la Comunidad de Mujeres Feministas de la UAA «FEMUAA» e integrante del Comité Institucional para la Equidad de Género «CIEG», y haber presentado mi primer proyecto de investigación a mis veinte años, todo esto dentro de mi casa de estudios, me genera un sentimiento de gratitud inimaginable. Gracias a la FEUAA, a FEMUAA y a la UAA, he podido desarrollar múltiples proyectos para la comunidad universitaria, desde una «Noche Estrellada» haciendo divulgación científica de astronomía con telescopios con el apoyo del Museo Descubre, hasta el cuadro de actividades que desarrollamos esta semana del 8 de marzo, y más que nada, ver la presencia de tantas mujeres dentro de la universidad participando en estos proyectos desarrollados por mí y el equipo es maravilloso.
Mi experiencia como estudiante universitaria en una carrera de ciencias como la Biotecnología a lo largo de poco más de un año y medio ha tenido un gran impacto en mi desarrollo personal. Me encanta ver cómo cada vez más las mujeres revolucionamos y cambiamos el mundo, especialmente en el área de las ciencias naturales y exactas.
“Hagamos divulgación científica, llevemos la ciencia a todos y erradiquemos ese concepto de que la ciencia es complicada y demostremos que puede ser digerible y divertida”.