La semana anterior se llevó a cabo la octogésima cuarta edición de la Convención Bancaria. A diferencia de los últimos años, esta ocasión tuvo la particularidad de efectuarse de manera semi presencial.

Como era de esperarse, la mayoría de las conferencias estuvieron relacionadas con los estragos ocasionados por la pandemia, así como las oportunidades y retos hacia futuro que ésta presenta. Ante esto, el sector bancario toma un papel fundamental para acelerar el desarrollo de la economía nacional. Indaguemos.

El año pasado, México vivió una de las peores crisis económicas en su historia. La magnitud de la caída de la economía es tan sólo comparada con el derrumbe financiero de 1932. Así de grande.

A pesar de esto, no observamos una debacle en los niveles de morosidad de la banca mexicana. Los índices de consumo (5.3%), hipotecario (3.3%) y empresarial (1.8%), muestran niveles sorprendentemente bajos para el año que se tuvo. Es una realidad que los apoyos de la banca, bajo su programa para diferir los pagos, tuvo un papel fundamental en estos índices. Es muy probable que se presente un aumento de los mismos para el año en curso, aunque dentro de los niveles manejables.

Esto gracias a que el sistema bancario nacional lleva años mostrando una gran fortaleza. Para finales del año pasado, el saldo total de captación de la banca mexicana representó el 29% del PIB (6.6 billones de pesos), cifra histórica. Dentro de este marco, se encuentran registradas cincuenta instituciones ante la Comisión Nacional Bancaria y de Valores. A pesar de tener un número elevado de bancos, tan sólo seis de ellos controlan casi el 80% de la captación. BBVA, Banorte, Santander, Banamex, Scotiabank y HSBC, son parte de este secreto grupo, que también orquesta más del 75% del crédito otorgado en el país.

Este continúa siendo uno de los problemas de la banca. Su alta concentración en algunos bancos, que ocasiona que no exista una mayor competencia que pudiera ofrecer mejores condiciones a la infinidad de usuarios en el país.

Con esta nueva era digital que puso como precedente la pandemia, se deben redoblar esfuerzos para buscar una mayor penetración de servicios financieros. El acceso de la población a los diversos servicios financieros a través de entidades formales, deja mucho qué desear en nuestro país.

Con base en la información de la plataforma de México, ¿Cómo vamos?, alrededor de 50 millones de adultos no cuentan con una cuenta bancaria. Esto justifica los pocos niveles de ahorro e inversión que existen en nuestro país. Es inadmisible que los productos financieros informales continúen siendo las principales vías para el ahorro: 63% de la población utiliza mecanismos de ahorro informal mientras que el 70% obtiene créditos informales.

Los niveles de penetración crediticia tienen una correlación positiva con un mayor crecimiento económico; así lo demuestran los países desarrollados. Ojalá podemos continuar avanzando en este aspecto.

En cuanto a la presencia en la convención por parte del presidente del país, la cual se prestaba idónea para dar el respaldo a la banca, para que sea ella quien ayude a salir del bache a miles de mexicanos, simplemente no se presentó.

Simplemente y sencillamente, sin comentarios.

OVERTIME

La editorial Financiera Central Banking otorgó al gobernador del Banco de México, el doctor Alejandro Díaz de León, el premio “Gobernador del año de la Banca Central”, por el liderazgo mostrado dentro de uno de los años más complicados para la banca en general. Se le atribuye una eficiente implementación de la política monetaria, así como preservar la autonomía institucional y promover mejoras en transparencia, comunicación y el funcionamiento del banco central en general. ¡Enhorabuena Doctor!

 @GmrMunoz

18 de marzo del 2021