Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores llegamos a nuestra octava entrega, he externado mi preocupación en torno a la frivolidad de las propuestas que ofertan la casi totalidad de candidatos en un proceso electoral, digo ofertan dado que más que el agua lo que se ha mercantilizado son los procesos electorales, parte de ello es la predominancia de la mercadotecnia electoral, no importa lo que se ofrezca, lo que importa son los votos, ganar una contienda sin mirar lo que se ofrece, ni siquiera detenerse en la sensatez, viabilidad, pertinencia u honestidad de lo que un candidato pone ante la vista o necesidad de un elector, además de lo preocupante que es el riesgo que vive la democracia en el escenario nacional y el cómo algunos acceden al poder gracias a un proceso democrático y después se empeñan en destruirlo.

Esa perversidad en lo que ofrecen los candidatos la hemos padecido, desde quien ocupa el cargo de titular del ejecutivo federal, lo mismo con sus contrincantes, una historia de nunca acabar, en el sector agua hemos tenido esas insensateces desde prohibir los cortes, no elevar tarifas o la letanía inútil “que se vaya CAASA”, pero ninguna en absoluto que ofrezca la posibilidad de detener o hacer frente a la transversal problemática del agua; esa ha sido nuestra historia local y nacional.

Como consecuencia de ello distintas voces se han expresado en anteriores y en el actual proceso electoral con la exhortación a los candidatos: “No politicen el agua”, sobre esto quiero detenerme, es lamentable dicha situación, el agua no se puede politizar, es un recurso natural y el cómo administrarla y usarla es lo que ha sido manipulado en los procesos electorales, sin información a los usuarios, lo más delicado es que esa manipulación lleva fuertes cargas de lo más grave e inútil como son las ideologías, sean de presunta izquierda o presunta derecha, desde la que empieza con esa cantaleta absurda y tediosa: “es culpa del neoliberalismo” y la del lado opuesto, que es silente y perversa, que ni gestiona ni administra, sólo actúa para ganar dinero, sin importar el recurso ni los usuarios.

En otras ocasiones he mencionado que el término: “politizar” ha sido usurpado por los grupos de poder los cuales están enquistados en lo que se ha denominado “derechas”, “izquierdas” o “populismos” o capturado por los radicalismos en las ideologías que también distorsionan el ejercicio académico, la ciencia no puede contaminarse de ideología, aunque sus argumentos sean altamente seductores hablando de reivindicaciones, el escenario nacional está contaminado por esa usurpación de poder. Entonces, ¿Qué debemos hacer?

Politizar el tema del agua y todo lo que concierne a la ciudadanía es necesario, recuerde amable lector que desde la antigua Grecia en el mundo de la “Polis” los ciudadanos discutían los temas de interés para su vida cotidiana, ¿Entonces?, actualmente, los grupos de poder monopolizan la práctica de politizar y con tal de acceder al poder mienten, prometen distorsionan, acusan, hacen maromas, etc. todo eso que hemos visto, y que cuentan con sus aplaudidores y sus “ideólogos” que viven detrás.

Lo que debemos exhortar es que los diversos problemas entre ellos el agua no sean parte de la mercadotecnia electoral, se necesitan propuestas serias, no tonterías como se quiso impostar en un mecanismo serio y de alta valía como son las consultas públicas de que se fuera Veolia o con el suprimir los cortes, y una larga historia de insensateces que al ser impulsadas han provocado que los servicios de agua se hayan deteriorado, no por la estupidez de empeñarse en decir “culpa del neoliberalismo”, es culpa de la negligencia de una historia de más de cien años en México y Aguascalientes, de todo tipo de gobiernos. Esa es la responsable.

Actualmente, la manipulación, distorsión, perversidad y mentira dicen que el INE ya se agotó y fue rebasado por la sociedad, -claro que no-, el INE es una muestra de cómo la sociedad rebasó una practica ruin empleada por los grupos de poder, el INE no se agotó, lo que se agotó fue el esquema de poder centralizado que usan como trampolín los partidos políticos, sean confesionales o de un cacique que los dirige o de grupos descaradamente pragmáticos, eso es lo que se rebasó, y estas instituciones son las que nos permitirán sepultar la nocividad junto con la emergencia de una ciudadanía que ejerza y sea parte fundamental de las decisiones; si queremos que el agua permanezca en el planeta, que cumpla su función de derecho humano y que sus usos sean sustentables, debemos nosotros politizar la discusión y propuesta, no los que venden “chatarra electoral”, recuerden amables lectores la importancia de emprender acciones que permitan que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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