Jesús Eduardo Martín Jáuregui

IBIS REDIBIS NON MORIERIS IN BELLO: Sibila de Cumas.

(Lo mejor está por venir.- Como lema de campaña la Presidente Municipal con licencia, usó en repetidas ocasiones “lo mejor está por venir”. Uno se pregunta si se referiría al hecho de que pediría licencia, de que ocupará una diputación plurinominal que le dará fuero y que deja el paquete de proyectos, programas y promesas incumplidas a la encargada interinamente de la presidencia.)

 

El maravilloso epígrafe de los anales romanos, alude a la consulta que un general formuló a la Sibila, antes de partir a una campaña militar. Las palabras fueron apareciendo sin solución de continuidad y sin puntuación alguna. En román paladino podría traducirse así: “IRÁS REGRESARÁS NO MORIRÁS EN COMBATE”. La Sibila al parecer era aficionada a dar respuestas anfibológicas. Como no las pronunciaba no podría recurrirse a la prosodia para entender plenamente su sentido. Dependiendo de dónde se colocaran las comas el sentido cambiaba diametralmente: irás, regresarás, no morirás en combate. Pero también podría ser: irás, no regresarás, morirás en combate. Ya se sabe que en latín la transposición es frecuente y que tanto monta, monta tanto Isabel como Fernando. Lo mismo es “non redibis” que “redibis non”.

El título de esta columneja: justicia no venganza, fue utilizado como blasón por el “cazador de nazis” Simon Wiesenthal, que dedicó su vida luego de la Segunda Guerra Mundial a la persecución y castigo de los jefes del 3er Reich. La frase en alemán “Gerechtigkeit nicht Rache”  no se presta al juego a que dar lugar en español que, como la Sibila, según la coma, puede significar la antítesis: “Justicia, no venganza”, está en las antípodas de “Justicia no, venganza”. Reflexionaba en esto antenoche luego de ver en varios noticieros de la televisión y de las aplicaciones noticiosas de la internet, cómo las manifestantes repetían la expresión que yo, intencionadamente escribí sin puntuación.

Wisenthal en una entrevista después de haber logrado la captura y la condena por crímenes de guerra de varios jefes nazis, declaró que una de las razones por las que pudo lograr su encomienda era porque nunca había sentido odio, sino sólo un profundo sentimiento y deseo de justicia. El odio no me hubiera permitido mantener la mente fría, hubiera distorsionado mi apreciación de los elementos y las pistas que tenía a mano, lo insano de esa pasión me habría apartado de la nobleza del fin: el castigo de los responsables de crímenes de guerra. Me planto aquí, sin profundizar más en la procedencia de los juicios, que no viene al caso.

Anoche vi muchas actitudes que se acercaban más a la revancha, al resentimiento, al desquite, al reto, que a la promoción de la justicia. No reprocho los comportamientos, me resultan entendibles, producto de la frustración, de la rabia, de la desesperación por la denegación de la justicia y la falta de atención, ya no digamos de comprensión a las justas demandas de seguridad y a la legítima exigencia de investigaciones objetivas y sanciones proporcionales a la gravedad de los delitos.

Se dice que cuando el gran legislador ateniense Solón, se retiró de la vida pública puso un negocio dedicado a lo que sabía hacer: dar consejos. El consejo mejor, el más caro, el más solicitado era: En todo lo que hagas mira el fin.

¿Cuál es el fin que se propusieron los organizadores de la marcha? ¿Es el mismo fin que se propusieron los asistentes de la manifestación? ¿Los diferentes grupos participantes coinciden en los fines y en las formas? ¿Existen mecanismos para medir la consecución de los fines? ¿Hay metas específicas para cada una de las acciones que se llevan a cabo? ¿Los propósitos que les animan implicarían tener que contar con las autoridades? ¿La respuesta violenta activa a la violencia pasiva de la autoridad estaba contemplada como objetivo de la marcha? En fin, ésta son sólo algunas de las interrogantes que se vienen a la mente, luego de ver que tras la marcha, la estela de marcas desaparece, la protesta se reduce a anécdota, el debate se centra en la respuesta de las autoridades a las marchas y acciones de las marchistas y no en la respuesta a las peticiones. Las primeras son descalificadas, las segundas se van con la descalificación. ¿Y la opinión pública? ¿Y la opinión femenina?

Evidentemente el número de participantes ha sido muy reducido. No es difícil analizar un puño de razones. Sin duda una, importante, es el temor. Los antecedentes de expresiones de violencia, las reales o supuestas infiltraciones, el atuendo y la apariencia de algunos marchistas que se asemejan a los de grupos asociados a conductas violentas, las imágenes de otras marchas y sus acciones violentas. En muchas priva, desde luego, la sensatez, el recelo de participar en una marcha en que los organizadores cubren sus rostros, en que los comerciantes cubren sus fachadas, cierran sus negocios, buscan protecciones, en que se dan acciones que han suscitado el repudio de muchas personas y organismos y en la que la misma respuesta preventiva de la autoridad, presagia la violencia. Muchas otras, seguramente consideran preferible alternativas de lucha continuada, presencia constante, apariciones pertinentes, alianzas útiles y sobre todo, a mi manera de ver concitar la simpatía para un movimiento que parte de una exigencia legítima, justa, real y actual.

Opino que, muchas de las actitudes que asumen grupos, sin descalificar sus razones, sino al contrario compartiéndolas plenamente, tienen resultados contrarios a los deseables. Muchas recuerdan, para mal, las actitudes machistas dogmáticas de las familias y de la sociedad en que los mexicanos hemos nacido y nos hemos desarrollado. La segregación tampoco es buena consejera. Quizás sea el momento de replantearse los medios para lograr acercarse a los fines que la gran mayoría de los mexicanos deberíamos compartir.

(Sentencias comprometidas.- El ministro Lelo, presidente de la Suprema Cohorte de Justicia de la Nación, no disimula su proclividad y su gusto por el protagonismo. Además de iluminar la fachada del edificio sede con luces violetas como cualquier palacete municipal, publicó en los medios de comunicación oficiales que la Corte mostraba su compromiso con las mujeres con sus sentencias. ¡Hete aquí! Y uno que pensaba que el compromiso de la Corte debiera ser con la justicia y la equidad.)

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