Carlos Reyes Sahagún
 Cronista del municipio de Aguascalientes

¿Qué cosas se requieren para afirmar que una ciudad progresa; que obtiene un positivo mejoramiento? ¿Con qué elementos debe contar para recibir semejante apelativo u otro parecido? Progreso… Desarrollo… La verdad es que palabras como estas me provocan escalofríos por sus implicaciones, que en los hechos han significado frecuentemente contaminación, hacinamiento, inseguridad… Aquí, por ejemplo, tuvimos seis años de “progreso para todos”, y nomás no acabamos de reponernos de los despropósitos que implicó semejante entelequia.
Me acuerdo que cuando fui a la universidad, leí autores que hablaban de refrigeradores, teléfonos, televisiones, automóviles, como evidencias de progreso. Por ejemplo, una ciudad que tenía tantos teléfonos por habitante, tantas televisiones, era una ciudad que estaba al día; a la vanguardia, o en camino de alcanzar esa meta. Algo así.

(CONTINUARÁ)