La Prepa es la ocasión para forjar el carácter y para forjar amistades, en la adolescencia se definen los rasgos que caracterizarán a las personas. Al paso de los años lo vivido y lo aprendido en la Prepa cobra dimensiones gratificantes. Cuando a mi amigo Sergio Flores Azco le preguntan cuántos años tiene, contesta indefectiblemente: «ninguno, todos han pasado». Han pasado 50 años, medio siglo y la Prepa de Petróleos, remozada y limpia, luce mucho mejor que cualquiera de nosotros, los de la generación que nos tocó estrenarla. La última del Parián, la primera de Petróleos. 1965 no sólo fue el año en que se inauguró la Prepa sino que fue el año en el que el Instituto de Ciencias Autónomo se transformó en virtud de una nueva ley orgánica, en el Instituto Autónomo de Ciencias y Tecnología, con facultades para otorgar títulos universitarios a nivel de licenciatura y más. No se llamaba Universidad, pero podía hacer lo que hace una Universidad, aunque justo es decirlo, a la Universidad no la hace el poder expedir documentos que acreditan la supuesta Preparación de un individuo, sino que a la Universidad la hace el trabajo cotidiano de los universitarios y la interacción con su comunidad, para cumplir lo que la protesta a los nuevos graduados señalaba o señala, no lo sé, transformar la naturaleza en bien del hombre y transformar al hombre en bien de sí mismo. La Universidad no se hace sólo por un decreto, no se hace por la decisión de un grupo de personas, sino que se construye en el día a día y hace falta además del trabajo creativo una chispa que nosotros quisimos llamar lumen y que el salmista plasmó en un bello verso: si Dios no edifica la casa en vano trabajan los que la construyen. Si el lumen no está presente como principio y fin de la tarea universitaria, nos invitaríamos a ser pobres certificadores, expendedores de documentos, guarderías de jóvenes.

La Prepa de Petróleos fue un hito en su momento, constituyó un polo de desarrollo y propició que la ciudad a diferencia de la mayoría de las ciudades del hemisferio norte que crecen hacia el sur, ésta creciera al contrario. Jardines de la Cruz había querido ser el polo de desarrollo al oriente con la construcción del seminario pero pasaban y pasaban los años sin que detonara, hacia el sur Jardines de la Asunción un buen desarrollo pero había el tapón del aeropuerto y los terrenos de una familia que limitaba la ciudad como también de alguna manera al oriente otra familia marcaba los límites. Al poniente el río de los Pirules. La Prepa dio el jalón para el poblamiento de sus alrededores. Cuando llegamos estaba enclavada prácticamente en medio del campo, tanto así, que el doctor Desiderio Macías Silva se negó a abandonar la comodidad de cruzar de la cafetería Excélsior a la Prepa del Parián, aduciendo textualmente, mientras masticaba su inseparable chicle y hacía gala de su maravillosa sonrisa recargado en su Studebaker: «No muchachos, yo no voy a ese desgraciado rancho, y desgraciado lo digo no por ofensa, sino por compasión». Pero el desgraciado rancho se transformó en paradigma de la educación media en el Estado y si mucho me apuran, en la región y dio paso Preparando el material humano para la Universidad Autónoma de Aguascalientes que hoy es paradigma de la educación universitaria en el país.

Los cambios suelen provocar reacciones encontradas. El cambio de ICA a IACT motivó inquietudes que cuestionaban la autonomía de la institución. Lo que había logrado aquella generación que encabezaba como rector el doctor Rafael Macías Peña se ponía en entredicho con la legislación propuesta por el profesor Enrique Olivares Santana, a la sazón gobernador de Aguascalientes y se ponía en duda que el rector Benito Palomino Dena defendiera con ardor similar lo que había logrado Macías Peña. Palomino reunió maestros y alumnos en una asamblea al centro del patio centenario y luego de explicar los alcances positivos de la nueva ley expresó estentóreamente: «Juzguen ustedes si Benito Palomino Dena ha traicionado la autonomía de este instituto”.

Hace 50 años Aguascalientes celebraba también el medio siglo de la convención revolucionaria, que habría de transformarse en soberana para dictar su manifiesto que sería el germen de la constitución de 1917. Un Presidente de la República, quizás el más popular de la historia moderna de México, Adolfo López Mateos vino a presidir la conmemoración. Ahora, apenas hace unos días, al conjuro del trabajo conjunto del gobierno y el pueblo de Aguascalientes, como reconocimiento al liderazgo del ingeniero Carlos Lozano de la Torre en la conducción del Estado y en la coordinación de la conferencia nacional de gobernadores, y como un testimonio de confianza y de respeto a la armonía, al trabajo, y al empuje de los aguascalentenses, nuestra ciudad fue la anfitriona de los jefes de las entidades federativas que unidos al Presidente de la República celebraron la asamblea de la CONAGO y conmemoraron también aquella reunión de jefes militares que se convirtió en reunión de la República, con la soberanía que les permitió fijar derroteros ideológicos para la nación.

Celebrar 50 años de la Prepa de Petróleos es también hacer un reconocimiento a los maestros que la forjaron y que la han mantenido en el alto nivel que se le reconoce, a los integrantes de aquel club de Tobi que encabezaba Luis Cisneros, a los que fueron ejemplo de amor a la enseñanza y amor a la juventud de Aguascalientes. No podemos olvidar al licenciado Carlos González Rueda, al ingeniero Benjamín Vargas Tapia, al ingeniero Efraín Cóbar Lazo, al licenciado Efrén González Cuéllar, al licenciado Francisco Ramírez Martínez, al profesor Díaz, a la maestra Alicia Giacinti Comte, a la maestra Elvira López Aparicio, sólo por citar algunos, a riesgo de que toda enumeración resultaría injusta. Pero todos los que pasamos por estas áulas como alumnos o como maestros, guardamos en nuestro corazón el recuerdo de las personas, docentes o discentes que contribuyeron a nuestra formación.

Habría que reconocer desde luego el trabajo del entonces gobernador Olivares Santana, el apoyo decidido del licenciado Guillermo H. Viramontes del Banco de Obras y Servicios, del rector Benito Palomino, y de los que con ellos contribuyeron a que en 1965 se duplicara la planta del Instituto Autónomo de Ciencias y Tecnología. Ahora al celebrar 50 años tenemos la satisfacción de que aquella Prepa, es decir, esta Prepa de Petróleos se ha multiplicado, para bien de Aguascalientes y de los aguascalentenses, y que en la actual administración gubernamental el apoyo decidido del ingeniero Carlos Lozano de la Torre, que fue también maestro de esta Prepa, se ha unido al tesón del rector Mario Andrade Cervantes y como entonces la ahora Universidad ha duplicado su capacidad instalada en los últimos cuatro años.

Los tiempos que vivimos son tiempos de justicia, de equidad, de igualdad y de respeto a las diferencias. La Universidad Autónoma de Aguascalientes es la Universidad de todos los aguascalentenses, sin distingos de ideologías, de extracción social, de orientaciones o preferencias sexuales, y no puede menos que condenar que aún existan discriminaciones en nuestra sociedad. Estoy seguro que como lo ha hecho durante estos últimos 50 años la Prepa de Petróleos con nuestra Universidad seguirá trabajando en la formación de mujeres y de hombres de bien, colaborando al desarrollo del Estado.

Cuando se inauguró, se develó una placa y un busto de Adolfo López Mateos, hoy por la tarde se develará la placa y el busto de Adolfo López Mateos, gesto que une el ayer con el ahora, gesto que habla del compromiso de la Universidad para actualizando el pasado proyectarse luminosamente hacia el futuro.

Se lumen proferre