Nos encontramos a unas cuantas horas de conmemorar el 446 Aniversario de la fundación de nuestra hermosa ciudad de Aguascalientes. Lo anterior, derivado de que, el 22 de octubre del año de 1575, se fundó la entonces denominada Villa de Nuestra Señora de la Asunción de las Aguas Calientes. La fundación, tiene su origen en la cédula real que firmó don Jerónimo de Orozco en su carácter de presidente de la Audiencia de la Nueva Galicia (por gracia del Rey Felipe II) y habilitó el establecimiento de una Villa en el territorio.

Cada año, aprovecho la festividad y me permito a realizar algunos comentarios sobre nuestra bella ciudad. Aguascalientes representa una ciudad que, a pesar de crecer y crecer en los últimos años, jamás se ha alejado de su esencia y calidez humana. Debemos de sentirnos afortunados por vivir en una ciudad moderna, limpia y bien gobernada; en la que con el tiempo se ha demostrado que todas las grandes familias que decidieron establecerse a lo largo del primer cuadro de la ciudad, con mucho esfuerzo lograron consolidar negocios familiares por decenas de años y ahora pueden sentirse orgullosos artífices de la transformación en diversos puntos como lo son: la Exedra, los mercados, el Jardín de San Marcos, el Parían y/o nuestros cuatro barrios que forman parte del trazado principal de la ciudad y que hoy siguen vigentes.

Hablar de Aguascalientes resulta motivo de orgullo para cualquier persona que nació y/o vivió aquí; hablar de Aguascalientes implica una emoción indescriptible que permite presumir a la gente buena de nuestra ciudad, misma que procura y se preocupa por ser noble y mantener estrechas sus relaciones con sus vecinos, así como por conservar la ciudad bella y limpia. Lo reitero cada que tengo la oportunidad de hacerlo; más allá de los partidos políticos que han transcurrido por el hermoso palacio municipal, desde hace más de 30 años se tomaron buenas decisiones con buenas administraciones en las que sin perder la esencia de Ayuntamiento y comprendiendo a cabalidad sus atribuciones, se cimbraron las bases que hoy nos hacen ser una gran ciudad.

A unos días de haber tomado protesta nuestro nuevo Presidente Municipal y su cabildo, me permito exhortarlos a realizar el mejor trabajo posible en beneficio de la ciudadanía. Los exhorto a comprender que el Ayuntamiento es el primer punto de contacto gubernamental con la población y por ende la prestación de los servicios debe de ser eficiente y de mucha calidad. Me permito exhortarlos, a comprender que nuestra esencia como Ciudad, no debe recaer en festejar suntuosamente o malgastar el dinero público con eventos, ni mucho menos en la creación y/o participación de esquemas que disfrazan deuda; sino que, nuestra verdadera esencia como Ciudad deberá recaer en fortalecer esos valores de antaño llamados calidez, esfuerzo y honradez; mismos que han siempre permitido visualizar un Aguascalientes digno para nuestros hijos y las futuras generaciones.

Sintámonos orgullosos de 446 años de historia y sigamos creyendo que podemos ser una de las mejores ciudades para vivir; vigilemos el trabajo de nuestros gobernantes y exijamos una visión vanguardista que permita mirar al futuro, pero sin olvidar los valores de nuestro pasado. Aguascalientes es un pequeño gran gigante, una ciudad relativamente chica en cuanto a extensión y población, pero dotada de un gran corazón y con un enorme potencial.

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