Mircea Mazilu

El próximo 30 de julio se celebra el aniversario del inicio de la Guerra de Castas, uno de los movimientos armados indígenas más importantes y duraderos de la historia de México. Se trata de un conflicto bélico que se desarrolló en la península de Yucatán e involucró a los mayas, por un lado, y los blancos y mestizos, por otro. A continuación, repasamos la historia de este levantamiento que estalló en 1847 y duró más de 50 años, concluyendo a principios del siglo XX.

La sublevación tuvo como causas la discriminación y los abusos que cometían los criollos y mestizos contra la población aborigen del territorio yucateco. Además, estos últimos habían sido despojados de sus tierras, carecían de derechos y vivían en un sistema de servidumbre, siendo forzados a trabajar largas jornadas en condiciones severas.

En la década de 1840 Yucatán se independizó dos veces de México, lo que provocó que los gobernantes de este país enviaran sus tropas al territorio sureño. Esto llevó a las élites yucatecas a armar a los indígenas locales para que hicieran frente a la invasión mexicana. Esta situación provocó que los nativos contaran con los recursos armamentísticos necesarios para sublevarse contra sus autoridades, sublevación que ocurriría el 30 de julio de 1847.

La Guerra de Castas se puede dividir en tres etapas; la primera se desarrolló entre 1847 y 1849; la segunda entre 1850 y 1860; y la tercera entre 1861 y 1901. Cabe destacar que durante estos 54 años de conflicto los mayas no siempre formaron un grupo homogéneo, sino más bien varias facciones que contaban con sus propios líderes. Asimismo, es importante destacar que los rebeldes estuvieron muy cerca de ganar la guerra en diferentes ocasiones.

El enfrentamiento terminó con la ocupación por parte del general Ignacio A. Bravo de Chan Santa Cruz, la capital de los indígenas sublevados, y la firma de un tratado de paz entre el gobierno de Porfirio Díaz y los mayas yucatecos.

La Guerra de Castas trajo como consecuencias la pérdida de cerca de 250 mil vidas humanas, provocando que la población de Yucatán se redujera a la mitad. Además, este territorio sufrió un enorme retroceso económico, del cual tardaría años en recuperarse. Por último, el conflicto bélico tuvo como resultado la división de la península en tres partes: Yucatán, Campeche y Quintana Roo.

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