Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores, continuamos con la serie respecto a lo que debería ser considerado en una agenda electoral sensata, factible y viable, con la finalidad de solucionar la problemática del agua, no una agenda que vulgarmente sólo se destine a ganar votos y diga el candidato “misión cumplida” en cuanto al ganar, y no revertir problemas, esos que los resuelva la siguiente administración. Ya sé que dirán que una elección es una contienda para ganar el poder, y que no es un espacio de “complacencias”, aunque curiosamente eso hacen los candidatos, poner a cantar una sirena en el oído de cada elector, seducirlo con espejismos para luego ser devorado.

La semana pasada abordé en lo general el extravío y atavismo ideológico y de revanchismo que pierde al Legislativo Federal, sin embargo, a nivel local el Legislativo está perdido o simplemente no guarda interés alguno, sólo está con la obsesión de realizar las actividades que le permitan captar votos, realmente podemos concluir que la legislatura local es “cachavotos”, no una legislatura de cambios, y lo poco que legislan es para la ausencia de esquemas y propuestas racionales.

Tanto la legislatura federal como local, han demostrado que realmente no le interesa el análisis de establecer un esquema de regulación de los servicios que atienda la obligación de continuidad y calidad del agua, garantizando la sustentabilidad de los mismos, no parece, porque simplemente no se han detenido en pensar y asesorarse de lo que es la “regulación”, ni tampoco la visión integral y transversal respecto a los otros usos. La simulación es lo más rentable, reuniones y fotos con personajes que saben lo mismo que ellos de agua o con visiones sesgadas. Por lo tanto, los avances y la política hídrica siguen sin ser algo palpable.

Desde dónde podríamos empezar a escuchar algo simple y sensato por los candidatos en torno a la problemática del agua, y digo simple porque no es el todo, es tan sólo un rubro de los servicios el que a continuación abordaré partiendo de simples reflexiones:

1. ¿Las legislaciones en puerta o visualizadas incluyen apoyos a los organismos operadores urbanos, para fortalecer su sostenibilidad, poder tener el manejo del agua en su territorio para comercio, industria y servicios, sin la competencia desleal de pozos privados o servicios clandestinos de pipas, protegidos por quienes deben fungir como verdaderas autoridades del agua?

2. ¿Consideran incluir la directriz de una política nacional de agua potable y saneamiento, repartiendo claramente los papeles de los actores, sin dejarlos al arbitrio y discrecionalidad de las autoridades en turno, sino señalando responsabilidades y alternativas?

3. ¿Se proponen cambiar la visión y forma de actuar en torno al ejercicio de la política con los programas y subsidios, privilegiando el servicio y no el simple tendido de tuberías para cubrir estadísticas y aparecer en la foto, aunque no lleven agua o la lleven ocasionalmente sin ser potable?

4. ¿Modificarán el esquema de autorización de tarifas, designando un regulador profesional, con autoridad y apoyo suficientes y un sistema de información ad hoc que incluya una contabilidad de costos, lejos del populismo electoral que es quien realmente daña los servicios públicos de agua?

5. ¿Tienen la claridad en cuanto a la necesidad de incorporar economías de escala mediante la agrupación de municipios y poblaciones, los cuales por su cuenta jamás serán sostenibles ni tendrán capacidad de buenos servicios?

6. ¿Se determinan obligaciones a los estados para institucionalizar la regulación y crear apoyos claros y funcionales a los servicios rurales?

7. ¿Visualizan un sistema de información y un financiero del subsector, obligando por ley al rendimiento de la información de los operadores al regulador y se le dote de autoridad para actuar, así como para un manejo de los recursos financieros en proyectos realmente factibles?

Ojalá esté proceso electoral que se vende como la mayor elección, no sea la mayor decepción, con un electorado cuya mayoría rechaza al partido en el gobierno, pero con una oposición cuyos candidatos salieron de la “carpa”, como consecuencia el ausentismo puede aparecer. Junto con ello, podríamos tener el más vergonzante y decadente escenario de vender a la población espejitos de colores cuyos resultados serán deficientes servicios. Escuchar las baratijas electorales: “Que se vaya Veolia” y que al día siguiente tendremos una primavera eterna, o las consultas sin fondo fáctico, prohibiciones de suspensiones y toda esa escoria ideológica que es la única que ha causado el lastre en la prestación de los servicios. Hablan a favor de un derecho humano al agua, y en aras de ello aceleran las condiciones propicias para que los servicios colapsen y ese derecho humano se vuelva inalcanzable. Nos vemos la próxima semana, recuerden la importancia de la sensatez en emprender acciones tendientes para que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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