Mircea Mazilu

Estimados lectores, mañana se celebra el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo y el próximo domingo 1 de mayo el Día Internacional de los Trabajadores, por lo que en el artículo de hoy repasaremos brevemente el origen de estas dos conmemoraciones y la historia que forjó la legislación laboral en México.
El Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo se conmemora cada 28 de abril desde 2003, cuando la Organización Internacional del Trabajo lo estableció para defender y prevenir las enfermedades, las lesiones y los accidentes causados en el trabajo a nivel global. Así mismo, este día el movimiento sindical mundial celebra la Jornada Internacional de Conmemoración de los Trabajadores Fallecidos y Lesionados.
Por su parte, el Día Internacional de los Trabajadores se celebra desde 1889, cuando el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional celebrado en París decidió fijar una jornada para recordar a los trabajadores asesinados en 1886 en Chicago como consecuencia de su participación en un movimiento huelguístico. Fue así como, desde finales del siglo XIX, se empezó a reivindicar cada 1 de mayo los derechos de los trabajadores en todo el mundo.
De acuerdo a la Comisión de los Derechos Humanos (CNDH) México que, a su vez, se basa en cifras de la OIT, cada año fallecen cerca de 2.7 millones de trabajadores en todo el mundo como consecuencia de enfermedades y accidentes relacionados con el trabajo.
Según el periódico El Economista, en 2018 en México se registraron aproximadamente 201 mil accidentes laborales y 300 defunciones como consecuencia de esto último. “La mitad de los casos se registró en el sector comercial y en la industria de la transformación».
La legislación que protege y promueve los derechos de los trabajadores en México tiene sus orígenes en el siglo XIX. Después de la abolición de la esclavitud en 1810 por parte de Miguel Hidalgo, la Constitución de 1857 estableció algunos derechos para los trabajadores, sin embargo, en aquel entonces el Estado todavía no legislaba en esta materia.
Es más, durante la época del porfiriato, esta legislación laboral mexicana incipiente sufrió importantes retrocesos, al favorecer el gobierno a la parte patronal, mientras que las condiciones de los trabajadores se endurecían. Estas últimas se degradaron hasta tal grado que los sistemas predominantes en el territorio de México eran semejantes a los de la esclavitud o servidumbre medieval.
Durante el gobierno de Madero se creó el Departamento del Trabajo y en plena Revolución Mexicana, Carranza promulgó la Legislación del Trabajo, sin embargo, no fue hasta la proclamación de la Constitución Mexicana, el 5 de febrero de 1917, cuando se dio un paso importante en la legislación laboral de nuestro país.
Desde sus orígenes,los artículos 5º y 123º de la carta magna mexicana hacían alusión a la libertad del trabajo, los riesgos de trabajo, el salario mínimo, las jornadas laborales y los días de descanso, la libertad de asociación de los trabajadores, los despidos, el trabajo de las mujeres y los niños, etc.
En 1931 se promulgó la Ley Federal del Trabajo con el objetivo de regular los aspectos colectivos, individuales, procesales y administrativos dentro de la legislación laboral.
A lo largo del siglo XX y lo que va de este XXI la legislación mexicana ha seguido configurándose, sobre todo con la firma de tratados de libre comercio entre el Gobierno Federal y diferentes países. Al respecto cabe destacar que, en 2015, México tenía suscritos 13 tratados de libre comercio con 50 países diversos.
A pesar de los esfuerzos, todavía queda mucho por realizar en este ámbito, pues cada día siguen presentándose una gran cantidad de casos de inseguridad, accidentes, enfermedades, condiciones inadecuadas e injusticias en los lugares de trabajo.

Mircea.mazilu@hotmail.com

 

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