Comenzaron a llegar representantes de las diócesis del país, que participarán en el Encuentro Nacional de Jóvenes en el Espíritu Santo (ENJES), el cual tendrá lugar del 27 al 29 del presente mes en la Isla San Marcos; se concentrarán más de 25 mil jóvenes, quienes se alojarán con familias que les han abierto sus puertas.
Desde ayer empezaron a llegar los grupos de avanzada, quienes promueven el programa de Un Kilo de Fe, por el cual acuden a los sectores más desprotegidos a llevarles productos de la despensa básica. También hay brigadas que visitan asilos, cárceles y orfanatos, y un grupo de médicos brinda consulta gratuita.
Ayer, en rueda de prensa, el Obispo José María de la Torre Martín al parafrasear el Papa Francisco, destacó que los jóvenes deben ser escuchados, acompañados e incluidos, lo que constituye un gran reto que debe alcanzarse; deben ser los protagonistas de los nuevos tiempos.
Una encuesta, revela que más del 60% de los jóvenes afirma sentirse escuchado por la Iglesia, pero también que un 54% no se siente comprendido, de ahí la importancia de ir al encuentro de los jóvenes y de los cristianos en general, acciones indispensables en el llamado del Papa a ser una Iglesia en Salida.
Entre otros jóvenes, estuvo presente el representante nacional, P. Marco Zavala Nava, quien destacó la importancia de despertar en un liderazgo cristiano y profético en este sector y en el tejido social.
INSEGURIDAD. En otro tema, al hablar de la inseguridad, manifestada principalmente en robos y ahora con víctimas ancianas, Monseñor de la Torre consideró que hay que “hay que quitar lo que no sirve y poner lo que hace falta”.
Reconoció que la inseguridad es un problema muy grande y difícil de resolver, de ahí la importancia de que todos extrememos precauciones y en el caso de las corporaciones policiacas, las autoridades del ramo deben depurarlas y fortalecerlas.
Lamentó que para los delincuentes, lo mismo da atracar a niños, ancianos o sacerdotes que recintos sagrados y casas habitación. Recordó que el padre Raúl Sosa Palos, fue robado en su domicilio en dos ocasiones. “Sólo pedía que no le hicieran daño y se llevaran todo lo que quisieran; los segundos ladrones llegaron a llevarse lo que habían dejado los primeros. Y ya no hubo tercer atraco, porque la casa la vaciaron”.