Mircea Mazilu

El 22 de julio de 1968, estudiantes de las vocacionales 2 y 5 del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y de la preparatoria Isaac Ochoterena, incorporada a la UNAM, se pelearon en un partido de futbol americano, disputado cerca de la Ciudadela, en el entonces Distrito Federal. Ese pleito dio origen a uno de los movimientos sociales más importante del siglo XX en México, en el cual estudiantes, intelectuales, profesionales, obreros, campesinos y amas de casa demandaron libertades políticas y civiles, más igualdad y democracia, entre otras cosas.

Al día siguiente del partido, los alumnos de las vocacionales apedrearon las instalaciones de Isaac Ochoterena y, como respuesta a ello, los estudiantes de esta preparatoria fueron a enfrentarse físicamente con sus contrincantes. Fue así como miembros del cuerpo de granaderos intervinieron golpeando a los pandilleros y posteriormente entraron en la Vocacional 5 para atacar a alumnos y maestros.

El 24 de julio, los alumnos del Instituto Politécnico Nacional suspendieron las clases y acudieron al Casco de Santo Tomás para protestar en contra de la actuación de la policía. A ellos se unió el Comité Ejecutivo de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, declarando la huelga indefinida.

El 26 de julio dos marchas interrumpieron el orden de la Ciudad de México. Por un lado, los estudiantes del IPN reclamaron la desintegración del cuerpo de policía de los granaderos, así como la destitución de Luis Cueto y Raúl Mendiolea de sus cargos de jefes de policía. Por otro lado, las Juventudes Comunistas celebraron el triunfo de la Revolución Cubana. Los manifestantes fueron recibidos por los granaderos, quienes trataron de contenerlos con violencia. El resultado fue un enfrentamiento entre los dos bandos, que se saldó con alrededor de 500 personas heridas.

De esta manera comenzaba el movimiento estudiantil que desembocaría en la matanza del 2 de octubre de 1968, la cual se llevó a cabo en la plaza de las Tres Culturas de la capital mexicana y que tuvo como consecuencia la muerte de entre 300 y 400 personas asesinadas por las fuerzas policiales nacionales.

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