Víctor Hugo Granados Zapata

Estamos llegando a la recta final de este año tan difícil y repleto de retos. Con el paso de cada día y cada mes, estos mismos retos no hacían mas que engrandecerse cada vez más y les afectaba el doble a quienes menos recursos tienen, por ello esta última reflexión deseo hacerla en honor a quienes más han sufrido en estos tiempos de incertidumbre, pero también de esperanza y fortaleza. No cabe duda de que nuestro personal médico son quienes se llevan la peor parte, puesto que las instituciones de salud pública y privada no han tenido un solo descanso desde que el covid 19 llegó en marzo a nuestro país, sin embargo, en esta ocasión hablaremos más en específico de quienes lograron sostener nuestro sistema educativo a pesar de que se improvisó un modelo a través de la educación a distancia, las y los docentes.

El 2020 ha sido un reto enorme para el sector educativo e incluso cualquier intento de describir su dificultad se quedaría corto. Llevar la escuela a los hogares a través de la televisión no ha sido del todo efectivo y millones de estudiantes han abandonado sus estudios (ya sea por necesidad económica o porque no lograron adaptarse a esta nueva educación a distancia). Más de 3 millones de niñas y niños no sabrán qué va a ocurrir con su educación, puesto que el programa de Escuelas Tiempo Completo va a desaparecer, de la misma forma, miles de docentes están celebrando estos tiempos festivos con la incertidumbre de si les van a pagar sus salarios atrasados (tratándose de los que estaban en el ETC o PRONI). Incluso, entre las personas que estamos interesadas en el aprendizaje de las niñas y niños nos preocupan los rezagos que habrá que cubrir en el próximo semestre o ciclo escolar, donde lo más desconcertante es que a pesar de que desde academia o sociedad civil impulsemos diferentes propuestas, parece ser que el gobierno federal no tiene la disposición de escuchar y mucho menos de considerarlas.

Sin embargo, a pesar de todo lo anterior las y los docentes mexicanos hicieron un esfuerzo extraordinario por mantener a flote la educación. Con todo y la mala gestión educativa de la federación y las instituciones de educación de las entidades federativas, cada maestra y maestro impulsó individualmente nuevas técnicas de pedagogía y enseñanza para transmitir los conocimientos necesarios. La evaluación aún sigue estando en pausa y ese va a ser otro de los retos para el próximo año, donde la opinión y participación de las y los docentes es imprescindible, esperemos que la próxima secretaria de Educación, la maestra Delfina Gómez, tome en consideración las recomendaciones de su propio gremio.

Dado lo anterior, no me queda más que agradecerle a cada profesora y profesor, en todos los niveles, por su gran desempeño en estos tiempos tan desoladores, donde cada vez parece ser más fácil tirar la toalla ustedes nos han dado el ejemplo de ser constantes, de lo que es tener vocación por la enseñanza. Al adaptarse a las nuevas tecnologías y buscar nuevas rutas para enseñar, nos demostraron que el aprendizaje es un proceso que dura toda la vida. El próximo año superamos todos estos nuevos retos que se avecinan y en gran parte es gracias a sus enseñanzas.

Finalmente, como estudiantes tuvimos que hacer un gran esfuerzo para adaptarnos a las clases en línea y encontrar nuevas técnicas de estudio. No fue sencillo tomar clases frente a la computadora, celular o televisor, sin embargo, logramos continuar con nuestros estudios y estamos más que comprometidos para superar los obstáculos que la educación a distancia pueda tener. Antes de terminar, quiero agradecerle a cada una y uno de ustedes que se han tomado el tiempo para leer este espacio donde, como su nombre lo indica, trato de hacer críticas sobre los asuntos de educación en todas sus manifestaciones (políticos, jurídicos, etc.), y finalmente al periódico de El Heraldo, por darme la oportunidad de publicar estas reflexiones, ya que escribir para este gran periódico es más que un honor. Feliz navidad y próspero año nuevo.