Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

En la última declaración de las autoridades centrales, en relación con el nuevo ciclo escolar 2020-2021, se indica que éste inicia el 24 de agosto y a distancia. Tomando en cuenta los riesgos que existen para los contagios del COVID-19, ha sido un acierto posponer las clases presenciales y optar por las clases a distancia, mientras se dan las condiciones para el regreso a clases en los salones. En Aguascalientes, aun cuando los contagios del COVID-19 y la letalidad son de bajos porcentajes, en comparación con el resto del país, no deja de ser preocupante la situación toda vez que a partir de las actividades económicas permitidas por la Nueva Normalidad se han disparado los contagios hasta en un 76 %, y no se vislumbra una pronta solución, mientras no contribuya responsablemente la sociedad entera.

Habrá que sujetarse pues, por salud de los niños, los maestros, los padres de familia y la sociedad en general, a las disposiciones federales antes citadas, subrayando que son prudentes para la prevención del contagio. Sin embargo, por muy buena intención que haya en la atención educativa a distancia y por televisión, hay una serie de debilidades que se deben tomar en cuenta para superarlas en la medida de lo posible. Una de las primeras cosas que se debe tener presente es la escasa supervisión de los niños y adolescentes mientras están o deben estar frente al televisor atendiendo las clases: los padres tienen que salir a trabajar y dejarán que los hijos prendan la televisión, atiendan las clases y realicen las actividades que se les indique. ¿Todos los niños prenderán el televisor para aprender de las clases impartidas?, ¿o lo prenderán para ver los programas de su agrado? Y si hay dudas en las clases, ¿quién les explicará y sacará de sus dificultades? Muchos padres estarán pendientes de sus hijos y les ayudarán en lo posible; otros tendrán que acudir a los  maestros, vía internet, celular o WhatsApp, para aclarar dudas. Esto lo harán los que tienen interés en el aprendizaje y que tienen los dispositivos electrónicos y ¿los que no tienen los medios?

Para los pequeños, los traviesos, los que tienen problemas para aprender y para los rezagados, no serán suficientes las clases en televisión; éstos requieren, invariablemente, el apoyo personalizado de alguien que esté presente con ellos y que sepa cómo conducirlos adecuadamente. Las clases en televisión están diseñadas para la generalidad del estudiantado, pero no para los casos especiales, ni de lento aprendizaje, ni para los de capacidades diferentes. Éstos, únicamente con las clases televisadas, estarán en desventaja con los demás; ensanchándose más aún la brecha de la desigualdad educativa. Las telesecundarias, a pesar de contar con expertos para impartir clases en televisión y contar con un maestro frente a grupo, siempre han estado (la inmensa mayoría) con bajos niveles de aprendizaje porque a los alumnos no se les facilita aprender vía televisión. Por esta razón, no pocos maestros de telesecundaria optaron por dejar a un lado el aparato televisor y mejor se dieron a la tarea de dar las clases directamente, como en la secundaria general o técnica. Y habrá que reconocer que las telesecundarias cuentan con muy buenos programas, con diseños técnicos y pedagógicos avanzados y con buenos materiales educativos. Algo les falta a las telesecundarias para su cabal éxito, y se espera que ese algo se cubra ahora en las clases por televisión para la educación básica, con el fin de tener el éxito deseado.

Aprender digitalmente, por televisión o a distancia, no será fácil porque no existe la cultura, en educación básica, para el aprendizaje autónomo; históricamente, la costumbre ha sido tratar de aprender, y de memoria, a través de clases presenciales. Se necesita, pues, hoy por necesidad y mañana por una nueva cultura, transitar de la clase presencial hacia el aprendizaje autónomo; y éste lo mismo puede ser por internet, por televisión o con  libros, porque el alumno lo necesita y lo desea. ¡Es el reto! Ya habrá oportunidad de abundar sobre el tema.