Gerardo Muñoz Rodríguez

Venezuela terminará el 2018 inmersa en una de la peor crisis económica y humanitaria de todos los tiempos. Veamos cómo le fue al país que vio nacer al político Simón Bolívar y cuáles serán sus principales adversidades en el año venidero.
En el primer trimestre del año actual, se divulgó la reconversión monetaria. Se pasó del llamado bolívar fuerte al bolívar soberano, quitando tres ceros a la moneda en vías de buscar una “estabilidad al país”.
Para el mes de mayo, se presentó un acontecimiento que marcara la historia venezolana. Nicolás Maduro se reeligió como presidente, por un lapso de seis años. Este fue el proceso electoral que mayores dudas e irregularidades presentó, en la historia contemporánea de toda América Latina. Los principales opositores a este gobierno, no participaron derivado a que la mayoría de ellos se encuentran presos o inhabilitados.
A mediados de año, el Comité de Derechos Humanos de la ONU otorgó a Venezuela la calificación ‘D’, que corresponde a la cuarta de cinco categorías de evaluación del órgano, para medir su nivel de cumplimiento con las obligaciones derivadas del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Esto acentuaba la crisis social que se vivía en el país.
Para el resto de año, las noticias relacionadas con asesinatos, descalificaciones e insultos internacionales, encarcelamientos; eran cosa de todos los días.
Todo este vaivén de crónicas, han ocasionado que los últimos doce meses, sean una completa proeza para el pueblo venezolano. Hoy en día, escasean alrededor de 24 productos alimenticios tan básicos como leche, pollo, carne, harina; así como la mayoría de los productos básicos para la higiene personal. Una total crisis social.
Para el cierre de año, el Fondo Monetario Internacional estima -con base en la poca información rescatada, derivado de la nula publicación del gobierno desde el 2015- que el país sufrirá una contracción económica cercana al 18 por ciento. De igual forma, se espera una inflación, cercana a niveles de 1 millón 350 mil por ciento. Así es, 1’350,000%.
Una de las principales causas viene originada por un incremento, inmoderado e irresponsable, del cuarenta por ciento al salario mínimo en el país, esto ante la caída del poder adquisitivo en todos los desfigurados estratos de la sociedad.
Como si esto no fuera suficiente, la impresión de bolívares por parte del Banco Central de Venezuela, el cual perdió autonomía, era controlada por el gobierno de Maduro. Las máquinas nunca pararon de emitir billetes.
Esta hiperinflación implica un empobrecimiento desmedido ocasionando una severa afectación a la calidad de vida de un pueblo que parece permanecer en la ruina.
Para desgracia de nuestros amigos venezolanos, las cosas para el 2019 no pintan diferentes, si no al contrario, parecieran agravarse.
Con base en estimaciones del propio FMI, se espera una inflación de 10 millones por ciento. Esto viene ocasionado porque los precios en Venezuela se duplican o triplican cada mes y esto, cuando lo llevas a 12 meses, te genera una inflación exponencial.
Asimismo, y a pesar de que la economía venezolana se redujo en un 18 por ciento en 2018, para una contracción total del 50 por ciento en los últimos cuatro años; se espera una caída de otro 5 por ciento en 2019.
La calificación crediticia del país. Según Standard & Poor’s, alcanza ‘CC’ en moneda internacional y ‘CCC-‘ en su nota crediticia en moneda nacional. La reestructura de la deuda externa, según la propia agencia, será una de las principales tareas del “nuevo” gobierno del país. La deuda asciende a 150 mil millones de dólares.
Para cerrar con broche de oro, las dos calificadoras más importantes en el mundo, declararon al país en un default parcial, gracias al ineludible impago de 200 millones de dólares, correspondientes a los intereses de los bonos que vencen en 2019 y 2024.
En caso de materializarse estas proyecciones, el hambre, la violencia, la desigualdad y la pobreza extrema se incrementarán en Venezuela, y millones de ciudadanos deberán huir del país.
Las promesas de que tan sólo en un par de años los niveles serán sostenidos y la inflación no será aún problema para la economía del país; resulta imposible de creer. Hay un profundo desequilibrio, el cual implicará al menos 4 o 5 años para poder corregirlo.
Una pena, los pocos motivos navideños para celebrar del pueblo venezolano. Esperemos cambios inmediatos en esta dictadura.
Referencias:
(1) Recuperado de: (2018). Fondo Monetario Internacional.
(2) Recuperado de: (2018) S&P Global Ratings.
@GmrMunoz