Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

Es pertinente hacer un pequeño alto, en relación con los comentarios sobre los nuevos programas de estudio de la educación básica 2022, con el objeto de hacer una recapitulación o una primera síntesis de las últimas cinco colaboraciones al respecto y así tener una idea integral de lo tratado hasta la semana pasada.

  1. En el Marco Curricular, de los nuevos programas, se critica a todos los modelos educativos anteriores por haber puesto mayor énfasis en “el desarrollo de habilidades, de competencias, de conocimientos y otros atributos que los estudiantes deben poseer para la actividad económica, el crecimiento de la productividad y la competitividad… lo que ha generado (según este documento) la desigualdad social”. Por lo tanto, ahora la preponderancia de los nuevos programas de estudio será desarrollar integralmente a los grupos sociales menos favorecidos. Por equidad, por inclusión y por justicia, en la docencia siempre se ha procurado atender más y mejor a los grupos vulnerables; pero nunca en detrimento de los demás, porque todos los niños y adolescentes son mexicanos y todos tienen el derecho a la educación.
  2. En el mismo documento se dice que los modelos anteriores hicieron que los sistemas de evaluación tan sólo validaran la desigualdad social, pues, se asienta “una vez que a una estudiante o un estudiante se le ha asignado un determinado nivel académico, queda fijado su lugar en el orden social, reproduciendo así las desigualdades sociales dentro del sistema educativo”. Es tendenciosa la interpretación pues, históricamente, la evaluación ha sido para mejorar aprendizajes de los estudiantes, a partir de resultados e independientemente de su situación social. Con seguridad así seguirá siendo.
  3. Se hace un juicio negativo por “la fragmentación del conocimiento”; textualmente se señala que “el currículo se sigue configurando por asignaturas, estructura que organiza el conocimiento de tal manera que promueve una visión fragmentada de la realidad”. Ahora los nuevos programas de estudio integrarán (agruparán) las asignaturas en cuatro Campos Formativos: Lenguajes; Saberes y Pensamiento Científico; Ética, Naturaleza y Sociedad; De lo Humano y lo comunitario. Durante los años 70 y 80 del siglo pasado, ya se hizo este ejercicio, integrando las asignaturas en áreas de Ciencias Naturales y Ciencias Sociales. Los resultados no fueron los esperados, por lo que se volvió a las asignaturas. También habría que dejar constancia que, en las últimas décadas, los docentes tienen la indicación pedagógica de desarrollar las clases en forma transversal y flexible cuando los temas sean pertinentes para propiciar mejores aprendizajes. Trabajar por Campos Formativos, entonces, es como “llover sobre mojado”; pero con la peculiaridad que ahora no se respeta ni la flexibilidad ni la pertinencia; por eso, no pocos maestros dicen “si quieren darnos capirotada, capirotada daremos a los alumnos”.
  4. Se dice que en los nuevos programas las asignaturas “desaparecen”. No del todo es cierto, porque éstas seguirán desarrollándose en los cuatro Campos Formativos. La cuestión es trabajar en academias o en colectivo para que cada titular de la materia delimite su asignatura, en un tema en específico, para evitar traslapes o repeticiones. En mayor o menor medida, esto ya se viene haciendo.
  5. Y en la última colaboración se comenta que ahora el centro de atención del proceso educativo será la comunidad; esto es, la escuela dejará las cuatro paredes del salón de clases para ir al encuentro de los problemas sociales y ambientales en la comunidad, con el objeto de resolverlos junto con los demás integrantes de la comunidad. Se desvanecen las Matemáticas, los conocimientos científicos en general, las tecnologías y todo intento de desarrollar las habilidades y competencias en los estudiantes. Imagínese lo que implica sacar de las escuelas a miles o millones de alumnos de educación básica para que interactúen con instituciones y organismos de la comunidad.