Mircea Mazilu

La lucha por la independencia en Nueva España, así como en el resto de las colonias españolas en América, vino como consecuencia de la invasión napoleónica a la península Ibérica, ocurrida en el año 1807. En mayo de 1808, Napoleón Bonaparte, emperador de los franceses, consiguió en la localidad de Bayona, Francia, que el monarca Carlos IV y su sucesor Fernando VII abandonaran el trono español. Poco más tarde, José Bonaparte, el hermano de Napoleón, fue coronado rey de España con el nombre de José I.

Como resultado de estos acontecimientos comenzó la Guerra de Independencia Española, la cual se desarrolló entre los años 1808 y 1814. En este conflicto, el ejército napoleónico se enfrentó a grupos de guerrilleros peninsulares, que buscaban expulsar por cualquier medio a los invasores de sus tierras. Los autóctonos crearon juntas provinciales que se encargaran del gobierno de la nación, mientras regresara el “rey legítimo”. Por encima de ellas, se hallaba la Junta Suprema Central, que en 1810 pasaría a llamarse Consejo de Regencia de España e Indias.

Estas circunstancias perturbaron también la situación en las colonias españolas de América, cuya primera respuesta ante la falta de un rey legítimo en la península fue la de crear gobiernos provisionales al estilo de los de la metrópoli. En Nueva España, el Ayuntamiento de la Ciudad de México, con el apoyo del virrey José de Iturrigaray, fue el que tomó la iniciativa en la creación de una junta de gobierno provisoria. Sin embargo, un grupo de españoles, temerosos de que esto pudiera afectar su situación, dieron un golpe de Estado el 15 de septiembre de 1808, disolviendo el Ayuntamiento y nombrando como nuevo virrey a Pedro de Garibay.

No obstante, poco después empezaron a surgir ideas sobre la emancipación del virreinato en el seno de la sociedad novohispana. En la ciudad de Querétaro surgió un movimiento clandestino, formado por el cura Miguel Hidalgo y los capitanes Juan Aldama e Ignacio Allende, entre otros, que empezó a organizar una sublevación para finales del año 1810. Sin embargo, las autoridades descubrieron el plan de los conspiradores, provocando que estos últimos se adelantaran en su intención.

Fue así como, en la madrugada del 16 de septiembre tuvo lugar el acto conocido con el nombre de “Grito de Dolores”, mediante el cual Miguel Hidalgo convenció a las personas pertenecientes a su parroquia a rebelarse contra las autoridades para obtener la independencia del virreinato.

Pocas semanas después, la tropa del Padre de la Patria llegó a la ciudad minera de Guanajuato, donde atacó y asesinó a los españoles refugiados dentro de la Alhóndiga de Granaditas, hoy convertida en museo. A continuación, los rebeldes se dirigieron hacia la capital del virreinato, ocupando en su trayecto las ciudades de Valladolid (actualmente Morelia) y Toluca. En las afueras de la Ciudad de México, derrotaron al ejército español, pero, curiosamente, no se adentraron en la urbe.

Posteriormente, los insurrectos fueron vencidos en varias ocasiones por las fuerzas armadas realistas. Después de la derrota en la batalla del Puente Calderón (enero de 1811), cerca de Guadalajara, Hidalgo y sus seguidores partieron hacia el norte con la esperanza de recibir ayuda de los Estados Unidos. Desafortunadamente, los jefes insurgentes (Miguel Hidalgo, Mariano Jiménez, Ignacio Allende y Juan Aldama) fueron aprehendidos y condenados a muerte. Tras la ejecución, sus cabezas fueron colgadas en las esquinas de la Alhóndiga de Granaditas de Guanajuato en forma de ejemplo para todos aquellos que decidieran sublevarse contra las autoridades.

Tras la muerte de éstos, la lucha por la independencia en el territorio novohispano continuó, teniendo a José María Morelos como líder de la insurrección. Éste logró dominar buena parte del centro y sur del virreinato, así como convocar el Congreso de Anáhuac, quien en noviembre de 1813 declararía la primera independencia de Nueva España. Sin embargo, Morelos fue capturado en la batalla de Valladolid y ejecutado en diciembre de 1815.

Tras el asesinato del Siervo de la Nación, fue Vicente Guerrero quien encabezó al grupo insurgente más importante. Éste consiguió pactar la paz con Agustín de Iturbide, comandante de los realistas, en un encuentro que tuvo lugar el 10 de febrero de 1821 en la población de Acatempan, Guerrero. El 24 de febrero del mismo año fue proclamado el Plan de Iguala, que declaraba la emancipación y la soberanía de Nueva España. Pocos meses después, el 24 de agosto, Iturbide y Juan O’Donojú, el jefe superior del virreinato, firmaban los Tratados de Córdoba, en los que se acordaba una vez más la independencia del actual México. Finalmente, el 28 de septiembre de 1821 se redactaba el Acta de Independencia, por medio del cual se ratificaba el autogobierno de la nueva nación.

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