Mircea Mazilu

El 13 de agosto se cumplen 501 años de la caída de México-Tenochtitlan, la ciudad más grande y bella del continente americano prehispánico. La capital del imperio azteca sucumbió ante la invasión de los españoles después de varios meses de lucha y resistencia. Este acontecimiento trajo como consecuencia la Conquista y la época de la Colonia, durante la cual los europeos introdujeron sus instituciones, cultura e ideales de vida, al mismo tiempo que saquearon las tierras de la actual República mexicana.

La invasión española fue liderada por Hernán Cortés, enviado por el gobernador de Cuba, Diego Velázquez, para liderar la expedición que tenía por objetivo explorar las costas sureñas del actual México. Cortés y sus 500 hombres llegaron a Veracruz en marzo de 1519 para, el mes siguiente, instalar allí su primer asentamiento: Villa Rica de la Vera Cruz. A partir de allí, los extranjeros empezaron a avanzar tierra adentro, encontrándose en su camino con pueblos autóctonos como, por ejemplo, los tlaxcaltecas, con quienes más tarde se aliarían para conquistar la capital azteca.

A finales de 1519, Cortés y sus seguidores arribaron a México-Tenochtitlan, gobernada en aquel entonces por el tlatoani Moctezuma. Al llegar allí, los españoles se maravillaron de la grandeza y belleza de la capital azteca, pues esta última contaba con más de 200 mil habitantes, así como numerosos templos, canales, mercados y jardines nunca vistos antes por los intrusos. México-Tenochtitlan era el principal centro comercial, económico y cultural del Valle de México, recibiendo visitantes de diferentes partes del imperio azteca e, incluso, de toda Mesoamérica.

El imperio azteca, el más poderoso de la América precolombina, tenía el control sobre varias zonas del centro-sur mexicano; éstas le rendían tributo y enviaban personas para ser sacrificadas en sus rituales. Sin embargo, este avasallamiento acabó siendo perjudicial para los mexicas, pues los pueblos subyugados vieron la llegada de los españoles como una gran oportunidad para rebelarse y deshacerse del control que tenía México-Tenochtitlan sobre ellos.

Dos semanas después de haber entrado en la capital azteca, Cortés tomó a Moctezuma como rehén, obligándolo a proclamarse súbdito del rey de España. Este acto dejó claro a los nativos que los visitantes no traían ninguna intención pacífica.

A continuación, en mayo de 1520 el jefe de los invasores se vio obligado a retirarse a Veracruz para hacer frente a las tropas enviadas por Velázquez; el gobernador de Cuba se enfureció al enterarse que Cortés se había adelantado en la conquista, sin autorización alguna. No obstante, este último y sus soldados fueron capaces de derrotar a los hombres dirigidos por Narváez, el elegido por Velázquez para dirigir la operación.

De esta forma, Cortés pudo regresar a Tenochtitlan para continuar con su hazaña, iniciando el asedio de la capital azteca en abril de 1521. Los españoles contaban con cerca de 700 infantes, 120 ballesteros y arcabuceros, 90 caballos y pocos cañones, así como la ayuda de unos 100 mil aborígenes, principalmente tlaxcaltecas.

Los aztecas, por su parte, eran mucho más numerosos, pero su inferioridad armamentística y táctica provocó que el resultado final se inclinara a favor de los invasores. México-Tenochtitlan sucumbía el 13 de agosto de 1521 y, con ello, concluía una época en la historia de México y comenzaba otra.

Mircea.mazilu@hotmail.com