Staff
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Los alimentos que se ofrecen en el altar de Día de Muertos, que debe tener varios niveles para representar cielo, tierra e inframundo, dependerán de la cocina regional y los gustos del difunto, pero hay elementos infaltables. Descúbrelos en esta guía que te preparamos.

1 Los platillos predilectos del difunto se colocan en el altar y no pueden tocarse hasta el día siguiente, cuando los visitantes ya hayan comido.

2 Colorido y cincelado a mano, el papel picado forma parte de los altares sobre todo en el centro del País. Por sus habilidosos artesanos, San Salvador Huixcolotla, Puebla tiene fama de ser la cuna de esta artesanía.

3 Los alfeñiques, de origen árabe-andaluz, se hacían de almendra. Hoy el término se refiere a una variedad de dulces de pasta de azúcar. Para festejar el Día de Muertos toman forma de calaveras, esqueletos y ataúdes.

4 De intenso aroma, la flor de las 20 flores -significado náhuatl de cempasúchil- colorea altares, ofrendas y tumbas durante estos días, pues se cree que su intenso color amarillo ilumina el camino de las almas.

5 La calabaza en tacha, también llamada calabaza en dulce o dulce de calabaza, es el postre más tradicional en los altares del Día de Muertos. Se elabora con calabaza de Castilla cocida con piloncillo y canela.

6 La sal, al igual que el agua, se coloca como elemento de purificación. Algunos la ponen en forma de cruz, otros sobre un plato y se dice que sirve para que las almas no se corrompan en su viaje de ida y vuelta.

7 En los altares predominan las frutas de color amarillo y naranja (naranjas, tejocotes, mandarinas, guayabas), pues se cree que su color intenso guía a las almas en su camino de regreso.

8 Los panes se colocan como ofrenda para los deudos, pero también como alamares ensartados con hilo o como tapas de los vasos. Además de los redondos, los hay de formas humanas, animales, vegetales y míticas.

9 En muchas ofrendas se estila poner botellas o vasos con el licor, aguardiente o destilado predilecto del difunto. La idea es que el viajero se dé un festín, y recuerde los grandes acontecimientos de su vida.

10 El copal ahuyenta los malos espíritus, dejando libre el camino para que las ánimas puedan regresar a casa sin peligros. Su nombre se deriva del náhuatl copalli y era muy apreciado en las culturas prehispánicas.