El próximo 10 de diciembre se celebra el Día de los Derechos Humanos, el cual se estableció en 1950 para conmemorar la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la cual fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948. Se trata de un documento histórico que promueve los derechos inalienables de todas las personas.

La Declaración de 1948 insiste en los principios de justicia, equidad y dignidad humana y subraya, a través de su artículo 2, que los derechos son aplicables para todas las personas, “sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”.

Algunos de los derechos fundamentales que la Declaración promueve a través de sus 30 artículos tienen que ver con el derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad; a igual protección de la ley y contra toda discriminación; a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; a la libertad de opinión y de expresión; a la libertad de reunión y de asociación; a participar en el gobierno de su país; a una nacionalidad; a buscar asilo; a la propiedad; al trabajo y a igual salario; a fundar sindicatos; a la seguridad social; al descanso; a la educación; a casarse y fundar una familia; a un nivel de vida adecuado; etc.

Por otro lado, el documento rechaza cualquier forma de esclavitud o servidumbre; torturas o tratos crueles, inhumanos o degradantes; detenciones o destierros arbitrarios, entre otras.

Muchos de estos derechos y libertades ya se mencionaban en las cartas magnas y leyes de principios del siglo XX y del XIX (o incluso antes), previamente a que la Declaración de 1948 los incluyera en sus artículos. No obstante, la aplicabilidad de la mayoría de ellos era parcial o inconsistente debido a la inestabilidad que caracterizaba a los tiempos anteriores a 1948.

No es que el mundo actual disfrute de una estabilidad plena, pero podemos afirmar, con toda seguridad, que después de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948 la situación ha ido a mejor. De acuerdo con la ONU, en “las décadas transcurridas desde la adopción de la Declaración en 1948, los derechos humanos han sido más reconocidos y garantizados en todo el mundo”.

El documento ha sido traducido a más de 500 idiomas y reforzado con varios instrumentos internacionales en materia de derechos humanos. Algunos ejemplos de ello lo constituyen la Convención Internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares (1990), el Protocolo Facultativo de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (1999), el Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes (2002), el Protocolo Facultativo de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad (2006), entre muchos otros.

Asimismo, con el transcurso de los años, los gobiernos han ido incorporando en sus constituciones y legislaciones libertades y derechos que fueron estipulados en la Declaración de 1948.

El artículo 1.º de la Constitución Política de nuestro país, tras su reforma del 10 de junio de 2011, menciona que “en los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en esta Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte”.

A pesar de los esfuerzos y avances, tanto en México como en todo el mundo, todavía queda mucho camino por recorrer, pues los derechos humanos no son llevados a efecto en todas partes y en todo momento. Sólo recordemos el problema que representa la esclavitud moderna, tema que abordamos en esta columna hace 8 días.