Por Juan Pablo Martínez Zúñiga

Todo lo que necesitas es amor

¿Qué pasaría si, repentinamente, nos encontráramos en un mundo donde la Coca Cola, los cigarrillos, Harry Potter y Los Beatles desaparecieran de la memoria colectiva y sólo quienes leen esto los recordaran? La realidad es que el factor de trascendencia en cuanto a su desvanecimiento, sería tan solo el Cuarteto de Liverpool, pues de los otros tres podemos prescindir fácilmente. “Yesterday”, la nueva película del hábil narrador inglés Danny Boyle (“Trainspotting”, “Quisiera ser Millonario”) cimenta su narrativa en esta especulación para mostrar no sólo lo que pudiera ocurrir al desapuntalar la cultura con uno de sus fenómenos más icónicos, sino además desestabilizar la vida de un personaje que, siendo el único capaz de reconocerlos en esta realidad alterna, aprovecha la oportunidad para crearse una carrera musical a costa del plagio con los conflictos éticos y morales que conlleva.
La cinta cuenta con las genuinas interpretaciones de Hamesh Patel como Jack Malik, un músico amateur con cierto talento pero sin un destino claro, y Lilly James como Elle Appleton, su amiga de años, manejadora, chofer y confidente ocasional. El personaje de Jack se gana nuestra empatía desde el inicio al mostrarse como un sujeto sensible pero con ambiciones, labrándose una pobre carrera como músico de bares o escenarios limitados y producto de un ambiente casero más bien palurdo, mientras que Elle derrocha simpatía sin edulcorarse demasiado, más bien mediante carisma e inteligencia. Las cosas darán un giro cuando, una noche, Malik es arrollado por un autobús mientras circula por una carretera a la vez que un súbito apagón se extiende por el planeta. Así, al despertar y durante un encuentro subsecuente con sus amigos donde le obsequian una flamante guitarra (la suya se malogró debido al accidente), interpreta “Yesterday” de Los Beatles sólo para descubrir que ninguno conoce al legendario grupo ni a la mítica canción, por lo que decide, mediante el apoyo de Elle, interpretar los éxitos de John, Paul, George y Ringo en sus toquines y, posteriormente, por internet, gracias a un joven productor musical. Más tarde es descubierto por el famoso cantante Ed Sheeran (interpretándose a sí mismo) quien lanza a la fama a Malik replicando gradualmente el fenómeno vivido en los sesentas por el grupo inglés original. Sin embargo, dudas de índole existencial comienzan a apresar a Jack una vez que la consciencia lo atosiga por alcanzar el éxito apropiándose letras y melodías ajenas, aun si le han dado el reconocimiento anhelado. Por otro lado, su fama ha comenzado a alejarlo de Elle, quien se nos revela como el objeto de su afecto. Todo esto aunado a una reflexión relativamente profunda, sobre el significado de la trascendencia en cuanto al arte musical mismo, planteada en la anacronía que pudiera significar la imposición de los modelos musicales de Los Beatles en plena era Millenial y del Facebook redondea un relato que pudo ser una simplona comedia romántica en algo más grande y mejor. La tónica que el director Boyle emplea es una de acertada mesura en cuanto al retrato de la fama contrapuesto a la identidad de un fenómeno musical como lo fueron Los Beatles en un contexto global, utilizando sus canciones de manera ingeniosa como pautas diegéticas que revelan aspectos emocionales y psicológicos de los personajes sin desgastar la premisa tipo “Dimensión Desconocida”.
“Yesterday”, sin ser una maravilla o quebrar algún paradigma cinematográfico, es un trabajo digno de Boyle y su reparto, con algunas escenas francamente hermosas (el encuentro de Malik con John Lennon, interpretado por Robert Carlyle, es revelador y cuasi lírico, mientras que la exploración del protagonista en cuanto a sus emociones y culpa por el plagio se perciben auténticas) y refrenda la idea popular que las leyendas musicales lo son por algo. Querrán estrechar la mano de este cineasta una vez vista la película.

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