LOS ÁNGELES.- Si a Jane Fonda no le da pánico morir es gracias a… ¡México!
La actriz, de 80 años, asegura que el tiempo que vivió en el país, a finales de la década de los 80 durante la filmación de la cinta «Gringo Viejo», le enseñó cómo se venera y hace frente a la muerte.
“En México aprendí no temerle a la muerte. La cultura mexicana es tan distinta a la estadounidense y ¡me encantó! Se refleja en la película «Coco», pero la actitud que tienen hacia a la muerte, como yo la veo, es mucho más saludable que la nuestra (la estadounidense).
“Le tenemos tanto miedo a la muerte que por eso es que nos da pavor la edad, pero en México aprendes que todos vamos a acabar así, vas y visitas a tus ancestros y ves a la muerte a la cara. La edad no importa”, compartió Fonda en entrevista.
Lograr quitarse esos temores no fue sencillo y tampoco significa que no haya pensado en cómo acabará sus días. No obstante, prefiere ocuparse para cuando llegue ese momento.
“Ya dejé las indicaciones para cuando muera y sé dónde quiero ser enterrada. La gente enloquece cuando me escuchan hablar del tema, pero creo que si no le haces frente, la vida no tiene sentido”, agregó la neoyorquina, quien se mantiene vigente como actriz y activista.
El 18 de mayo se estrenará en México su más reciente película, la comedia «Cuando ellas quieren», en la que cuatro mujeres de más de 60 años están dispuestas a vivir todo aquello de lo que se privaron en sus años mozos.
“Dejé el negocio a los 50, lo hice por 15 años, si alguien me hubiese dicho en ese entonces que a los 80 estaría en un show popular de televisión, haciendo una gran película y con una carrera por delante, le hubiese dicho: ‘¡No me jodas! ¿Estás loco?”, advierte.
Lo cierto es que Fonda admite que no puede creer todo lo que está viviendo ahora, justo también que acaba de presentar en el Festival de Cine de Cannes «Jane Fonda en Five Acts», un documental de HBO en el que la dos veces ganadora del Oscar hace un repaso de su vida.
En él cuenta de su afición por el vodka y las cirugías estéticas, así como de los muchos errores que cometió en su faceta de madre.
“Eso quiere decir que desde ahora y hasta que muera debo vivir la vida de manera que no tenga remordimientos. He sido muy intencional en cómo vivo y es importante pensar en la muerte, porque eso ayuda a saber cómo actuar.
“Tengo que reparar las vallas, sanar las heridas, perdonar, pedir perdón y todas esas cosas. Ahora es el tiempo en el que tengo que hacerlo”, expresó Fonda. (Fidel Orantes/Agencia Reforma)

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