Fernanda Ramón
Agencia Reforma

Bebiste y comiste demasiado, gastaste más de lo que tenías pensado y dijiste un par de cosas incómodas en la cena de Navidad… ahora vienen las crudas.
En estas fiestas decembrinas, el exceso en el consumo de alcohol no es el único que te puede agobiar, mucha comida, tabaco, gastos y estrés pueden traerte verdaderos riesgos para la salud.
«La cruda es el cambio fisiológico que el exceso te causó. El tema más importante con las trasgresiones en estos días, tanto en la comida, bebida o tabaco es que eso te pueden condicionar a situaciones agudas», dice José Luis González, especialista en cardiología y hemodinamia en el Hospital Zambrano Hellion.

1. Exceso de cigarro
Aunque médicamente no exista el concepto, la cruda por el cigarro puede suceder y acompañada del exceso de alcohol y del frío, predispone problemas respiratorios, dice Erick Rendón Ramírez, neumólogo y médico internista.
«Con el clima frío, el exceso de tabaco puede predisponer o exacerbar problemas bronquiales, incrementar síntomas respiratorios como tos, cambios en la tonalidad de la voz por laringitis, ronquera y generar espasmos en los bronquios.
«Te aumenta el riesgo de infecciones y combinado con el alcohol puede hacer que te broncoaspires».
Cuando combinan con alcohol, los fumadores habituales suelen incrementar hasta dos veces su consumo de cigarros en una noche lo que aumenta la presión arterial, dice González.
«Al día siguiente puedes tener molestias como dolor de cabeza y náusea y desde el punto de vista agudo tiene un montón de efectos, por ejemplo hace que la presión aumente y ese aumento desestabiliza el sistema vascular».

La recomendación:
Cuando se trata de tabaco, la recomendación siempre es dejar de fumar, pero de preferencia no abruptamente para no caer en un síndrome de abstinencia. Lo ideal es acudir al asesoramiento de un experto, pedir apoyo psicológico en caso de que los síntomas como irritabilidad o ansiedad sean muy fuertes y solicitar apoyo farmacológico para un tratamiento personalizado.

2. Mucho alcohol
Cansancio, sed, dolor de cabeza, sensibilidad a la luz y al sonido, mareos, temblores e incapacidad para concentrarse… Los síntomas de la cruda por el alcohol son bien conocidos y sus daños van desde niveles gastrointestinales hasta el corazón.
«Causa cambios importantes fisiológicos dentro de la membrana celular que podrían causar incluso la muerte. El alcohol es anestésico, te quedas dormido con una profundidad tal, que si tendrías que despertar para vomitar no podrías o se deprimen tanto los sistemas que el cuerpo no puede responder, o una tormenta arrítmica también incluso en una persona sana», dice González.
El exceso de alcohol también incentiva los problemas como el reflujo, la gastritis o el síndrome de intestino irritable, dice Raquel Solís, especialista en terapia nutricional en el Instituto de Bienestar Integral del Zambrano Hellion.
«El alcohol lo que hace es aumentar la permeabilidad de la mucosa gastrointestinal, permite el paso de muchas moléculas y crea inflamación, y lo mismo con el reflujo, es bien común que empiece con una ingesta alta de alcohol y una mala dieta exacerbe los síntomas».

La recomendación:
Tomar agua durante la cena y rehidratarse con suero oral o aunque sea té de manzanilla tibio un día después es fundamental para aliviar la resaca. Se recomienda el consumo de alimentos ricos en proteína y carbohidratos sanos evitando las grasas, los irritantes y el azúcar.

3. Demasiada comida
A largo plazo puede ser que descubras que la ropa ya no te queda igual, pero a corto plazo los principales estragos del exceso de comida son problemas como la gastritis, úlceras, colitis, pancreatitis y el síndrome de intestino irritable que provocan dolor, inflamación e irritación.
«Lo que más inflama es la harina, los lácteos y los azúcares refinados, súper común en los platillos de estas temporadas con todos los postres y chocolates que te regalan. Eso hace que estés en un estado de constante inflamación y termina que todo te cae mal», dice Solís.
«Hay otra población importante con reflujo gastroesofágico y eso es común con irritantes, todo lo que son salsas, alcohol y exceso de volumen en el estómago».
Los casos más comunes, dicen los especialistas, son descompensaciones metabólicas, de hipertensión arterial y de azúcar, por lo que las personas con enfermedades crónico degenerativas deben cuidarse más.
«La comida te hace un desbalance en que le das más carga de trabajo a tu corazón, vamos a batallar para bombear la sangre, y ese batallar, si tienes una condición médica se puede descompensar», dice el cardiólogo.

La recomendación
Un desayuno rico en proteína y carbohidrato sano puede ayudar a balancear el organismo, por ejemplo claras de huevo con espinaca o champiñones, o mínimo una manzana cocida.
Evitar el pan, las comidas irritantes y los alimentos insaciables como el cereal con leche.
Practicar el «mindfulness eating» o el comer consciente puede ayudarte a no comer de más y disfrutar cada bocado.

4. La cruda moral
El estrés económico, familiar y social que a veces acompañan la época puede ser igual o incluso más dolorosa que la física.
Factores como las compras, el tráfico, la comida, el apariencia física, la planeación de viajes o reuniones, la aparición de alguna enfermedad y las asperezas familiares, son los causantes de malestares mentales y emocionales que muchas veces trascienden a físicos.
«Se pueden presentar en cuestiones físicas, somatizarse a gripas, dolores de cabeza, de estómago, estreñimiento, dependiendo mucho de la personalidad de cada quien es lo que desencadena el malestar», explica la psicóloga Norma Salce.
Son las personalidades más aprensivas las que tienden a sufrir más en estas épocas, sobre todo cuando las cosas no salen como planean o cuando aparecen factores sorpresa, desde una llanta ponchada hasta una discusión familiar en plena cena, dice la especialista.
«Las personas que quieren que todo sea perfecto o las más detallistas, son las que más tienden a estresarse, incrementan sus niveles de ansiedad porque quieren tener todo bajo control, podemos hablar de un trastorno obsesivo compulsivo».

La recomendación
Para disfrutar las fiestas sin arrepentimientos, enojos o estrés, se debe trabajar en la resiliencia, es decir, en la capacidad para adaptarse positivamente a cualquier circunstancia, de ser flexibles con los demás no importa el lugar o la situación en la que se esté.
Encontrar un momento para mantener la mente tranquila a través del ejercicio y la meditación siempre es buena ayuda.