Por Jesús Alejandro Aizpuru Zacarías

En estas últimas semanas, se han dado manifestaciones lamentables por parte de ciertos personajes, lo que ha ocasionado que se presenten quejas ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, CONAPRED.

El CONAPRED, para todos aquellos que no conocen cuál es su función, es la instancia rectora para promover políticas y medidas tendientes a contribuir al desarrollo cultural y social, y así, avanzar en la inclusión social garantizando el derecho a la igualdad. De igual forma, se encarga de recibir y resolver –con efecto vinculante– las reclamaciones y quejas por presuntos actos discriminatorios cometidos por particulares o por autoridades en el ejercicio de sus funciones, es decir, es la institución que vela y contribuye a que toda persona goce sin discriminación de todos los derechos y libertades consagrados en el orden jurídico mexicano.

Esta institución viene a colación primeramente, por las reprobables expresiones que en días pasados un ex funcionario municipal y militante del Partido Acción Nacional, hiciera en redes sociales en contra del jugador de Gallos Blancos, Ronaldo de Assis Moreira mejor conocido como Ronaldinho, a quien llamó “simio” y por lo cual, se inició una investigación por parte del CONAPRED, la cual llevó a cabo de manera oficiosa, generando como resultado –hasta ahora– una disculpa por parte del funcionario en redes sociales para el jugador, para el Club Querétaro y para la afición.

Sin duda, la rapidez con la que actuó la institución para iniciar el procedimiento resulta admirable –así debiera ser siempre–; no cabe duda que comentarios tan lamentables deben ser reprochados, y el actuar de los encargados de velar por los derechos y libertades debe ser expedito; sin embargo, pareciera que la instancia no actúa con igual rapidez en todos los casos, hago referencia a esto, en virtud de las aún más lamentables declaraciones que hiciera en un programa radiofónico Alejandro García, ex diputado y ex regidor chiapaneco, quien literalmente expresó: “Que las leyes como las mujeres, se hicieron para violarlas”. Estas expresiones misóginas y deleznables en contra de la mujer, no pueden, ni deben hacerse. Al igual que en el caso del futbolista, se debe actuar en consecuencia, me pregunto ¿y el CONAPRED? Resulta incongruente que en el caso Ronaldinho Gaucho, por el simple hecho de ser un personaje público y sumamente famoso –inclusive llena el Omnilife– la institución actuara de manera inmediata y de oficio, y por el contrario, en el caso del priista Alejandro García, la instancia dice que no ha recibido queja alguna para abrir una investigación.

Es preocupante que hoy en día se continúe con este tipo de expresiones, no solamente por lo reprobable de su literalidad, sino porque refleja la idiosincrasia de gran parte de la sociedad mexicana –algo lamentable, sin duda.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de las Mujeres, solo durante el año 2012 se presentaron 14,050 denuncias por violación ante los Ministerios Públicos de la Procuraduría General de la República en México, sin olvidar que las cifras en estos casos son aún más espeluznantes, si tomamos como base los estudios de inseguridad que indican que por cada delito denunciado hay ocho que no se revelan; lamentablemente, México continúa siendo un país en el cual la violencia sexual se inicia en casa y en su mayoría queda impune.

Expresiones tan desafortunadas como éstas, merecen acciones contundentes por parte de las instancias correspondientes, es por ello que el CONAPRED debe tomar las medidas necesarias, e iniciar de oficio, un proceso en contra del misógino ex “representante popular”.

Por último, amables lectores, y son ustedes quienes tienen la última palabra, les dejo esta interrogante: ¿Será que el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación solo actúa con rapidez en casos mediáticos? Esperemos que no sea así, por el bien de nuestro querido México.

Como es costumbre, agradezco el valor de su lectura y los espero una vez más la próxima semana.