David Reynoso Rivera Río

En los últimos días, ha circulado en redes sociales, chats e inclusive bajo la pluma de un par de columnistas la discusión sobre el denominado voto útil. En virtud de lo anterior, es que he decidido abocar el presente texto a la reflexión de este fenómeno que en primera instancia considero abominable.

El voto corresponde la expresión más pura de la democracia por la que tantos años se ha luchado en nuestro país. Por ello, para el caso de todas nuestras elecciones y específicamente para la elección presidencial, el voto debe significar la reflexión más profunda del mexicano tras un comparativo entre los diversos planes y propuestas gubernamentales de cada uno de los candidatos; sin embargo, existen algunos conspiradores que han decidido emprender todos sus esfuerzos los últimos años para primeramente intentar destruir la credibilidad en las instituciones y en segundo lugar, intentar persuadir a la gente de que existen perfiles que puedan representar un peligro para el país.

Una vez comprendido el significado democrático del voto, es importante destacar que lamentablemente en nuestro país existe una deficiente cultura del análisis serio y profundo sobre la idoneidad de los candidatos a algún puesto de elección popular y simplemente nos dejamos llevar por apariencias, partidos o por el hecho de que algún candidato represente ideas anti sistémicas. Es por ello que las elecciones se pueden lamentablemente definir como un fenómeno en el que la percepción juega un altísimo papel si lo ponderamos sobre la razón y en virtud de ello es que inclusive los propios candidatos y los partidos cuando carecen de planes de trabajo viables o aún sin carecer de ellos, buscan acercarse al electorado a través de percepciones sobre el triunfo o sobre el dominio que se tenga en el terreno político.

La práctica mencionada anteriormente, vulnera por completo nuestro sistema democrático ya que inhibe la capacidad de raciocino al momento del voto en el mexicano. Comenzaré por desquebrajar un par de mitos que giran en torno al denominado “voto útil” para el año 2018: López Obrador representa una amenaza para México y por el lado contrario, el denominado “PRIAN” representa la más pura expresión de corrupción en la política mexicana.

Comenzaré por el tema del candidato Andrés Manuel; primeramente considero que resulta erróneo juzgar que representa un peligro para México, simplemente resulta que sus planteamientos estriban en un modelo económico muy diferente al que plantean hoy las principales potencias económicas del orbe y del que estoy seguro pocos de sus seguidores tienen conocimientos sólidos para defender. Para entender a Andrés Manuel y su proyecto de gobierno, bastará por repasar algunas lecciones de política macroeconómica y algunas de las consecuencias que han enfrentado las naciones que han decidido entablar esa dirección en las que se devalúan los capitales y la fuga de inversiones resulta inminente.

Por otra parte, resulta ilógico combatir la idea del voto útil al pensar que los candidatos de los Partidos Acción Nacional o del Partido Revolucionario Institucional representan la corrupción en el sistema políticos por el simple hecho de que sus nombres sean quienes encabecen los proyectos de los diversos partidos. A lo largo de mi vida he tenido la oportunidad de conocer actores políticos de todos los partidos y estoy convencido que el problema de la corrupción está presente si en los partidos, pero no en todas las personas que forman parte de ellos y con mayor ímpetu la corrupción es originada debido a la falta de cultura cívica y ética de la iniciativa privada y los ciudadanos que convenientemente rechazan la corrupción pero que también quieren ser beneficiados convenientemente por el servicio público.

Recordemos que el miedo y la incertidumbre son los peores enemigos de la democracia, es por ello que como ciudadanos tenemos tiempo suficiente para despertar y alejarnos de ideas como el voto útil para exigir en el tiempo que queda de la contienda, que los candidatos demuestren estar a la altura de una campaña competitiva en el que verdaderamente se esfuercen por transmitir su plan y proyecto de nación. Tiempo suficiente para que demuestren los valores con los que han sido forjados y los valores con los que estarían dispuestos a gobernar nuestro querido México.

El voto debe de ser un ejercicio libre y secreto, en el que nada ni nadie, más que nuestra propia visión y conciencia deberán intervenir para elegir a quien queremos para dirigir nuestro destino como país.

Correo: davidreynoso@sapiensiuventus.com

Twitter: @davidrrr

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