Septiembre es quizá uno de los meses que más disfruto, dado que el espíritu nacionalista y el patriotismo resaltan por doquier. Me resulta tan grato encontrar miles de banderas ondeando por las calles que se acompañan de matracas, maracas y silbatos; sin embargo, me duele tanto que nuestra euforia sea tan efímera y su duración abarque sólo estas festividades y en un par de ocasiones más cuando juegue la selección mexicana de futbol.
Lo repito cada septiembre desde hace un par de años en este espacio y no me cansaré de repetirlo: Ser mexicano, es algo que debería llenarnos de orgullo TODOS los días, ser un verdadero mexicano significa algo más que ponernos la playera de la selección, ser mexicano significa continuar con el legado de tantos hombres que nos dieron libertad y condiciones para prosperar y convertirnos en una gran nación.
Ser mexicano debe llevar aparejada la responsabilidad de defender a capa y espada a todos nuestros compatriotas sin importar su raza, nacionalidad o preferencia sexual. Ser mexicano significa respetar ideologías y trabajar responsablemente. Recordemos que las acciones más pequeñas, son las que más nos definen y más hacen la diferencia.
Nos encontramos nuevamente a unas horas de gritar el tan esperado: ¡Viva México! Me permito exhortarlos a que previo a dicho grito, realicemos un pequeño ejercicio de reflexión y nos preguntemos si realmente nos encontramos entregando todo nuestro potencial por hacer de este país un lugar mejor. Tras este ejercicio, estoy seguro que todos encontraremos nuevas razones para comprometernos y generar un mejor país desde cualquier trinchera en la que nos encontremos.
Contribuir a la nación, no sólo es la obligación de los funcionarios públicos, ciertos actores o prominentes empresarios; sino de todos y cada uno de los que formamos parte del pueblo mexicano. Si queremos corregir los errores de los que tanto nos quejamos, es momento de que esta noche nos atrevamos a gritar fuertemente VIVA MÉXICO no con el tequila en la mano, sino con la ilusión y compromiso de replantear nuestros objetivos.
Nuestra nación se ha caracterizado siempre por ser grande y la solidaridad nos llevará a hacerla aún más grande. Unámonos para que las miles de banderas permanezcan ondeadas todo el año y entonar el himno nacional sea un verdadero hábito que fomente el patriotismo; explotemos nuestra cultura al máximo y comencemos a cambiar el rumbo de nuestro país.
México nos necesita.

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