Vitaminas, reinas de dieta y glamour

Proliferan vitaminas y “alimentos enriquecidos”, por ser un negocio lucrativo, cuando una dieta equilibrada tiene los nutrientes necesarios, señaló el Dr. Eduardo David Poletti.
El consumo de vitaminas se ha vuelto una moda, en la consulta cotidiana es común escuchar recomendaciones médicas para el consumo de ácido fólico y untarse vitamina E en la piel, para abatir los estragos de la menopausia; también asolearse 10 minutos diariamente para sintetizar vitamina D “y que mis huesos no se vuelan osteoporóticos”.
Al advertir que a muchos desilusionará, refirió que la toma de ácido fólico “porque sí”, el embadurnarse la piel con vitamina E. y asolearse (hipótesis de hace tres décadas, ya obsoleta) no tienen tales beneficios, salen sobrando.
El prestigio de estas reinas de la dieta y la salud permanece vigente y va en ascenso, llegando a la “vitaminitis”, es decir, a la afición desmedida e irracional por recetarse vitaminas.
Es tema preferido de conversación en el hogar, en los clubes deportivos, Spa´s, centros para fisicoculturismo, etc., las vitaminas siempre son las buenas (el ejemplo antagónico, prototipo de los “malos del cuento” es el colesterol). “Gozan de una presencia tan continuada, persistente, notoria y cuasi-pulcra que resulta casi osado y pecaminoso dudar de su bondad”, añadió con ironía.
Puedo estar de acuerdo, que sean imprescindibles para la vida, pero también lo es el colesterol cuando lo hacemos que permanezca en sus límites permisibles; y una dieta equilibrada y moderada ya garantiza su aporte vitamínico en la población mexicana sana promedio.
“Nos damos tiempo para acudir a comprar un frasco de ilusorias vitaminas, pero no para visitar al nutriólogo”, cuestionó el internista dermatólogo al comentar que el añejo prestigio de las vitaminas tiene que ver no sólo con su participación en muchos procesos vitales, sino con sus “supuestas virtudes” contra el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, el envejecimiento y otros “enemigos” a vencer.
“De mantener su glamour ya se encarga la publicidad de los polivitamínicos y los “alimentos enriquecidos” que inundan el mercado desde hace unos años; después de las dos últimas décadas, ¿qué bondades terapéuticas han demostrado realmente?, ¿qué enfermedades previenen?, ¿en qué revistas científicas está publicado?, ¿cuál es la justificación de que más de un 25% de mexicanos, sobre todo adolescentes, tomen regularmente suplementos vitamínicos?”, interrogó el especialista.
Señaló que por más estudios que se han realizado, no se ha conseguido demostrar que las vitaminas prevengan el cáncer o cualquier otra enfermedad.
Aunque su voz apenas sea audible, los expertos llevan años alertando que faltan datos concluyentes para justificar el consumo de suplementos vitamínicos en la población sana (caso aparte son las poblaciones de riesgo, como los ancianos, las embarazadas o ciertos pacientes como los portadores de VIH).
Sobran las recetas de personajes no autorizados a prescribir los suplementos, aunque no prevengan enfermedad alguna, no pueden corregir una dieta pobre (si comes comida basura todos los días, las vitaminas son el menor de tus problemas), e incluso podrían resultar perjudiciales si se consumen regularmente.
El doctor Poletti dijo que por tanto, ahora la consulta es más prolífica por efectos adversos como erupciones acneiformes, hígado graso, inflamaciones musculares con rabdomiolisis, etc.).
Consideró que más evidencias en contra se comprobarán con los años, pero no está de más que los expertos y las autoridades sanitarias pongan a la población sobre aviso y ejerzan más control ético.
Todo apunta que mucho de los suplementos/complementos vitamínicos, son un suculento negocio montado sobre algunas hipótesis no confirmadas (panaceas).
Los beneficios para la salud demostrados por una dieta equilibrada y rica en frutas y verduras, no pueden negarse, aunque muchos prefieren a las aún idolatradas vitaminas.
¿Está usted dispuesto a seguir padeciendo “vitaminitis”?, preguntó a los lectores de EL HERALDO.

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